¿IDEALES?… PUES CLARO QUE LOS TENGO

Publicado enero 10, 2010 por josecclavijo
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Ideales  yo  no  tengo, 

los  tiene  yo  no  sé  quién, 

aquel  que  tenga  ideales malas  puñalás  le  den!

(Adaptación de una canción de Pepe Blanco de los años 50)

CAMINO DE DAMASCO

     En cualquier narración simple, el Viaje del Héroe sigue un esquema muy previsible, conocido gracias al gran consumo que se hace de películas, especialmente norteamericanas. Pero vamos a elegir el comenzar por lo que sería el final de una historia. En este caso de unos supuestos y circunstanciales ideales humanistas. Que es como suelen ser la gran mayoría de los ideales. El director de cine Ernt Lubistch decía que él presentaba a sus personajes primero en el baño y después tratándose con el común de los mortales. De esa manera no nos podíamos hacer grandes expectativas sobre ellos, porque todos terminarán recorriendo su Camino de Damasco. Lo que sigue es tétricamente predecible.

     AÑO 1965- ¿Pili?…soy yo, Pepi, ¿qué tal estás, oye?, ¿Vas a salir esta tarde?

     – …………………….

     – No, el domingo no podré salir, vienen a comer mis tíos, los fachas.

     – ¿………………………?

     – Sí, él sigue igual, claro ¿dónde va a vivir un inútil como él mejor que con este régimen?

     – ¡………………………..!

     – Pues ahora estoy leyendo a la Simone de Beauvoir. Hija un mundo, me abre un mundo.

     – ¿……………?.

     – ¿Que no sabes quien es…? Estás de lo más out. ¿Y a Marcuse tampoco? Pero hija, ¿tú que lees, cuentos de hadas?

     – ¡¡…………….!!

     – ¡Tontina no te lo tomes tan a pecho, pues si que te picas tu pronto! Oye, mira, el domingo estuve con la pandilla, una fiesta en casa de Paqui, su cumpleaños… Toda la tarde bailando con Manuel, un chico que estudia Químicas, tú lo tienes que conocer. Oye, pues el tal Manuel es de lo más progre. Ha leído a la Simone y al Sartre, un revolucionario… Muy interesante, sí. Él piensa que este país necesita un cambio de régimen…

1968 -¿Pili?… Oye ¡si vieras la que se ha liado en la Facultad! Aquello estaba copado por los grises, por la policía. Pues Manuel, ya lo conoces, metido de lleno en el fregado. ¡Le han pegado cada carrera!… Y menos mal que no lo han cogido porque llevaba la trenka repleta de octavillas.

     – ¿…? 

     – ¡Octavillas subversivas, hija, que simple eres!… Luego Manuel me ha contado que se han reunido unos cuantos en el piso de…, ¡figúrate chica!- Bajando la voz -… Un miembro del Partido Comunista.

     – ¡…!

     – ¡Como lo oyes!…., ¡de lo más emocionante!… Por supuesto que estarán vigilados por la Policía. ¡Un estado opresor, como dice Manuel, eso es lo que tenemos!… Pero dice Manuel que esto va a cambiar. Y ya habrás visto en la tele la que se ha organizado en París. ¡El fin de un mundo, hija, el fin de un mundo! 

     AÑO 1971- ¿Pili?..Oye que te llamo para decirte que me caso… Lo haremos por la Iglesia, para no liarla con mis padres. ¡CON EL ASCO QUE LE TENGO A LOS CURAS! Pero sin grandes parafernalias… Ahora, eso sí, queremos hacerlo en una ermita… Queda… No sé cómo decirte…más in…

     – ¿…?

     – ¿A Manuel? Le va bien en el trabajo. Es miembro del Jurado de Empresa, es lo único que permite el régimen del hijoputa de Franco…

     – ¿……?

     – El Jurado de Empresa representa a los trabajadores ante la empresa para discutir los problemas laborales… Manuel dice que si se permitieran los sindicatos se acabarían los abusos del capital y que el Sindicato Vertical no es más que un refugio de sinvergüenzas… ¿Y tu marido, sigue tan abúlico? Hija, dile que se mueva, que cuando Franco la espiche aquí tienen que cambiar las cosas…

¡¡¡ MARCHANDO  UN  CAMINO  DE  DAMASCO  BIEN  PASADITO,  QUE  EL  GACHÓ  ERA  ROJO!!!

AÑO 1978-INICIOS DE LA DEMOCRACIA

     – ¿Pili? Soy Pepi. Mira siempre me digo que tengo que escribirte pero estoy siempre muy liada y esto es más rápido ¿cómo estás?

     – ……………….

     – Pues la mayor está en el colegio Virgen del Sagrario, un colegio de monjas…, Tú ya sabes que esas señoras nunca fueron de mi agrado, ¡pandilla de zorras!, ¡Pero hija, la tuve que quitar del colegio público! ¡Qué quieres que te diga! A mí esas marujas gritonas, en bata, a la hora de la salida del colegio, no lo soporto. No, no lo soporto.

     – ¿…….?

     – ¿Manuel? Está bien, en sus cosas, ya sabes el Comité y todo eso…, el Comité es lo mismo que el Jurado de Empresa que había en la época de Franco,

     – ¿……………………..?

     – ¿Él? Unión Obrera.

     – ¡………………!

     – ¡Claro que trabaja!.. ¡Qué cosas tienes!.. ¡Y buenos son en la fábrica!.. ¡No te lo puedes imaginar! Él es muy honrado, ya lo conoces. Además, que no lo ascienden por que lo tienen fichado, por lo del Comité. Les da caña… Lo que pasa es que en este país nadie conoce las leyes, y de eso se aprovechan los que mandan. Pero las leyes están, hija; lo que hace falta es cumplirlas. ¿Y tu marido?…, ¿él no se mete en política…?

     -…

     – ¡Hija, qué abúlico es!

     AÑO  1981- ¿Quién es?…. ¡ah, hola Pili! ¿Cómo te encuentras?

     – ………………………………..

     – Pues yo estoy liadísima, liadísima. Soy la presidenta del grupo feminista del partido Democracia Católica. Algo muy novedoso, sobre el papel de la familia en la democracia.

     – ¿…….?

     – ¿Manuel?, Está bien, muy liado.

     – ¿……………?

     – ¿El Comité?… No, lo tuvo que dejar; lo cambiaron a un puesto de responsabilidad y no le daba tiempo de nada. Además, que no te puedes imaginar la gentuza que se había metido: medios analfabetos todos. Manuel no es clasista, tú sabes que él luchó mucho por la democracia. Pero tener que soportar a unos exaltados.

     – ¿……………….?

     – No, a Manuel lo cambiaron de puesto, ahora está mejor…, Mucho trabajo. Eso sí más responsabilidad… Oye, perdona que te deje, pero tengo que ir a clase de cocina francesa.

     AÑO 2003- Noticia de la prensa local.

     “El señor Manuel Nieto, Jefe Adjunto a la Dirección en La Gran Corporación, ha sido elegido cabeza de lista de Democracia Católica  para las elecciones al Congreso de Diputados”

SOBRE EL VALOR AÑADIDO: EJECUTIVOS PROLONGANDO LA JORNADA

Publicado febrero 2, 2010 por josecclavijo
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DEL VALOR AÑADIDO QUE SUPONE EL QUE LOS EJECUTIVOS PROLONGUEN LA JORNADA LABORAL

       “Gran parte de los trabajos son repetitivos, tediosos, penosamente agotadores, mentalmente aburridos o socialmente degradantes. Esto es aplicable a diversos servicios domésticos, servicios al consumidor y a las industrias que despliegan a sus trabajadores en cadenas de montaje, donde el coste de la mano de obra es un factor importante del precio del producto final. Solo resulta agradable el trabajo y se disfruta de él cuando se desvincula el coste de la mano de obra y el precio, lo cual siempre ocurre en los niveles superiores de ingresos. Es una característica básica del sistema económico moderno asignar la remuneración más alta al trabajo más prestigioso y agradable- La cultura de la satisfacción-John Galbraith”.

     Fuera de consideraciones economicistas, los ejecutivos de La Gran Corporación prolongan su jornada. Un día y otro, hasta el agotamiento. Es lo que el Director espera de ellos.

     “Los ejecutivos de La Gran Corporación, como todas las tardes, quedan en sus despachos, trabajando, al pie del cañón, como Dios manda. Y es que un buen ejecutivo siempre considerará denigrante el salir a la misma hora que la masa amorfa de empleaduchos. Denigrante y peligroso para su posición en el Organigrama. Porque, para los Altos Cargos, siempre ha existido la Regla de Oro de “Tener mucho trabajo por hacer”. La Rentabilidad es otra cosa… mucho más terrenal, y por eso siempre se descarga en las clases inferiores. Antes llamados obreros, pero que, tras largos años de dura lucha, se ha conseguido que sean llamados empleados. Igual de prescindibles, pero empleados. 

     17 HORAS-Como todas las tardes, Martínez, Navas, Tormes y Don Bernardo, altos y promocionables ejecutivos, establecen una pugna por ser el último en abandonar sus despachos. Y al salir, hay algo gratificante en la silenciosa admiración de los humildes guardas de la puerta de entrada ante la grandeza de estos hombres, de los que depende el futuro de la Fábrica, y ¿por qué no decirlo?, de la propia Región. O Nación.

     En su despacho Martínez mira, no lee, una revista de Economía, procurando, eso sí, tenerla abierta por la mitad, mientras remarca algunos párrafos, así, al azar. Los artículos están sobresaturados de cientos de gráficas, algo, como siempre, a medio camino entre el mundo de Kafka, las ensoñaciones de un drogata y los Hermanos Marx. Por descontado que Martínez difícilmente conseguirá zambullirse en ese mundo esotérico. Y maldita la falta que le hace. Pero:

     1.- Se siente justificado.

     2.- Alguien verá la revista sobre su mesa. (Es preferible elegir un ejemplar en inglés).

     Aunque, pensándolo bien, lo mejor será fotocopiar todo el artículo.

      Martínez, con aspecto atareado, rostro abstraído y paso rápido, va a la fotocopiadora. Al oírlo, don Bernardo se asoma, confiando en que se vaya y el pugilato entre los prolongadores quede reducido. Al no ser así, y para no parecer curioso, le pregunta sobre los costos de un proyecto. Es entonces cuando ven la necesidad de hacer una reunión de tipo pasillal. Y se sientan en los sillones colocados en los pasillos de la Oficinas, solo utilizables en este tipo de reuniones. (Según recomendaciones de Jerry King, profesor en Harvard de Motivaciones Organizativas, los pasillos de las Oficinas de la Gran Corporación son confortables, con abundantes agrupaciones de cómodos sillones, música de la Nueva Era, aire climatizado y máquinas expendedoras de un reconfortante caldo de cocido. De este modo, las improvisadas y decisivas reuniones de pasillo de los altos ejecutivos, tan necesarias para ejemplarizar a los desmotivados empleados, resultan mucho más fructíferas y creativas). Don Bernardo insiste sobre los costos del inventado Proyecto. Martínez, por descontado, no tiene ni zorra idea de ese proyecto, y menos aún de los costos, pero, como buen ejecutivo, suelta una cifra al azar, eso sí, con aire de suficiencia. Y don Bernardo, al que esos costos le importan un carajo, le escucha con suma atención, iniciándose un diálogo Grouchiano, al que se suman, presurosos, Navas y Tormes, organizándose una improvisada reunión de trabajo en la que cuatro ejecutivos hablan a la vez, y en voz alta, de distintas cosas.

     (Para estas reuniones, fuera de la jornada laboral de las clases bajas, las empleadas de la limpieza interrumpen su trabajo y se sitúan como espectadoras a una respetuosa distancia, y poniendo cara de admiración y de no enterarse de nada)  

     Son las 18:10. Y bien, nuestros afanados ejecutivos llevan 1 hora y 10 minutos de prolongación de jornada. Martínez enciende la fotocopiadora. Comprueba que el papel se ha acabado.

     Va al despacho de su secretaria. Busca la llave del armario donde se guarda el papel y accesorios de oficina. Quizá en la mesa de su secretaria. Sí, en uno de los cajones está, junto a un paquete de tampones (también Purita podía ser más discreta).

     Regresa a la fotocopiadora, la carga de papel, y fotocopia la revista completa. Vuelve a su despacho, agrupa lo fotocopiado según los temas, intenta graparlos, la máquina no tiene grapas.

     Regresa al despacho de su secretaria. Toma la llave del cajón (le turba la visión de los tampones). Abre el armario, toma una caja de grapas, lo cierra, guarda la llave. Vuelve a su despacho. Carga la grapadora, que es un modelo muy antiguo, mañana pedirá otra, y grapa los artículos.

     Va al archivador. Abre el cajón superior. Las carpetas están repletas. Necesita otra carpeta. Regresa al despacho de su secretaria. Toma la llave que está junto a los tampones, los saca del cajón, comprueba que nadie puede verlo, los acaricia con la lengua. Tres veces.

     Tiempo empleado en todas estas tareas, 40 minutos.

     ¡Elogiable, queridos, elogiable! Son las 19:40 llevan 2 horas 40 minutos de dura prolongación de la jornada laboral. Martínez, Navas, Tormes y Don Bernardo, cada uno en su despacho, miran el reloj. Aún es pronto para marcharse. Se levantan. Se desperezan. Se hurgan la nariz. Se acercan a la ventana. Miran hacia el tejado del Almacén de Productos Terminados situado enfrente. Allí, sobre la pendiente del techo, un obrero, el Jorge, repara algunos desperfectos de la cubierta. Dos obreros del turno de tarde que pasan frente a las oficinas se dan cuenta de que los Ejecutivos están asomados a sus ventanas. ¿Habrá ocurrido algo en la Fábrica y ellos no se han enterado? Se quedan mirando en la misma dirección que los Ejecutivos. ¡Allí solo está el Jorge reparando el tejado! Al poco, el grupo de mirones se incrementa.

     – ¡Miedo me da de ver a ese hombre!

     – Si. Que Dios lo proteja.

     El Jorge, que está a punto de terminar el arreglo del techo de Uralita, se apercibe que los Ejecutivos, desde la ventana, y un grupo de obreros, desde los límites de la zona de Fabricación, miran hacia donde está él. Se endereza, mira también hacia arriba, bascula, pierde pie. 

     – Como veras yo tenía razón.

     – ¿Y porqué no lo habrá ayudado Dios?

     – Cosas suyas.

     – Bueno, que más da, era de contrata.

     Y el Jorge se estrella contra el suelo.  

     (- Señora Manoli, lamento lo del accidente de su marido. ¿Cuánto le ha quedado de pensión de viudedad?

     – Pues le diré: un polvo 40 euros, una dormida 100. Lo normal para una viuda)  

     21:15-Llevan 4 horas 15 minutos. ¡No hay palabras para describir estas desinteresadas acciones de los mártires de la Industria! El silencio es total. ¿Quizá estaban tan abstraídos en su trabajo, (o adormecidos), que no se han apercibido de la marcha de los demás? Y mira por donde, en una escena digna de un mal vodevil, al unísono, todos asoman al pasillo sus somnolientas cabecitas. La reacción es rápida, digna de un ejecutivo con futuro… Tienen que ir a los servicios, porque ¿qué otra cosa les podría obligar a abandonar su fructífero trabajo que las necesidades de la Naturaleza?

     El urinario de los Altos Ejecutivos, siguiendo las indicaciones de Jerry King, el de Las Motivaciones Organizativas, es circular, de 2 metros de diámetro, alrededor de los cuales se pueden situar un máximo de 7 ejecutivos orinantes. Los separadores entre urinarios tienen, en su parte superior, un escritorio tapizado en cuero de color celeste, y en la parte media reposa penes en acero inoxidable, con movimientos alternativos, de índole sacudidora, cada minuto, hasta un máximo de 20 sacudidas, para evitar molestos orgasmos. De este modo, al quedar las manos libres, los Altos ejecutivos aprovechan el tiempo de descargar su vejiga mientras toman notas en sus agendas de estas breves pero fructíferas reuniones. Y allí, en los urinarios, comentan las últimas noticias de la Fábrica, los secretos que sólo ellos poseen. También se discuten los posibles cambios de personal, yo me llevo a este y tú te llevas a aquél, no a ese no lo jodáis que es hermano del cuñado del alcalde, al otro lo enviamos allí. Por lo que la denostada “morralla” se encontrará con cabreantes cambios en su status laboral gestados por unos somnolientos ejecutivos con el cipote asomando.

     23:10-Llevan 6 horas y 10 minutos de dura y esforzada dedicación a la Corporación. El silencio es total, y los esfuerzos por mantenerse despiertos heroicos. Pero nadie flaqueará en el intento de ser el último en salir. Realmente no es justo que los empleados estén tan ricamente divirtiéndose mientras ellos, los mártires de la Fábrica, prolongan la jornada hasta el agotamiento. ¡Despido libre, ya!

     23:50-Martínez, Navas, Tormes y Don Bernardo, comprueban en sus relojes que son las 23:50 HORAS.

     Desde aquí hasta las 24 horas, muy despaciosamente:

     – Martínez, Navas, Tormes y Don Bernardo recogen sus papeles, cierran los cajones de sus mesas, se levantan despaciosamente, salen, al unísono, al pasillo, con precisión matemática, y cierran las puertas de sus despachos. Una fugaz reunión de pasillo, de pie, sin utilizar los sillones, para recordar las ansiadas reuniones del día siguiente, del que los separa esa estupidez biológica del descanso nocturno y se dirigen al aparcamiento, tratando de recordar:

         1.0)- Estado Civil.

         1.1)- Caso de estar casados, con quien, aspecto de su mujer, y cuantos hijos tienen.

         2.0)- Localización geográfica de sus viviendas.

     ¡24:00 HORAS!-El numeroso público congregado a la puerta de la Fábrica los aplaude con entusiasmo. Uno de los guardas les dice aquello de que quiere un hijo suyo, los espectadores que son accionistas de la Fábrica se desmayan excitados, la policía tiene que organizar una carga para despejar la puerta. Los ejecutivos van saliendo de la Fábrica, triunfantes y agasajados por el fervor popular, se interrumpen las emisiones de concursos televisivos para comunicar al país la nueva hazaña de tan preclaros personajes. Y toda la Nación se acuesta rezando para que Dios les de larga vida a estos mártires del trabajo. 

     Elegidos como ellos serán los que saquen al País de todo tipo de crisis.”

     La obediencia ciega es algo frustrante que todos aperciben. La mayoría de las veces está por encima de la creatividad, que se deja para un después que nunca llega. Muchos empleados son adictos al trabajo, entendiendo por trabajo el permanecer muchas horas en sus despachos. Se creen imprescindibles. Dispuestos a morir en acto de servicio. Y les encanta la prolongación de jornada más allá de la hora de salida.

     Todos hemos escuchado la historia de los ejecutivos que asisten a las explicaciones técnicas sobre un nuevo proceso de Fabricación, diseñado en Norteamerica. Acabada la compleja y técnica disertación del Norteamericano les toca el turno a los ejecutivos. Y estos se enzarzan en una interminable discusión sobre los servicios higiénicos necesarios para el personal de la nueva planta. Localización, dimensiones, tipo de alicatado, ¿cisternas o difusor?, cuantos lavabos.

     ¿Se merecen el pan que se comen? ¿No resulta patética su pose de ejecutivos de telenovela?

TAGGS

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CRÓNICAS DE FÁBRICA DE UN TIEMPO IDO

Publicado enero 28, 2010 por josecclavijo
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SOBREVIVIRÁS A TU EMPRESA

 

 

CRÓNICAS DE LA GRAN CORPORACIÓN

      El mundo, en este 2009, vive una profunda recesión económica. Los pronósticos son muy variados según vengan de un lado o de otro. En España la competitividad se ha basado siempre en salarios bajos y no en aportes tecnológicos, y esto siempre es muy arriesgado. En cualquier caso muchos de los cambios que se consideran necesarios al día de hoy ya se apuntaban en 1980. Se repite aquello de “los problemas pueden esperar. Todavía no son más que demasiado urgentes” Muchas personas se lanzarán al mercado laboral, otros, como consecuencia de la crisis, perderán el suyo. Y se producirán cambios. Nadie puede dar soluciones o previsiones fiables porque, si alguien conociera la solución a los problemas económicos, no lo divulgaría y trataría de sacar partido a su favor.

     “Hay quien asegura que las tecnologías de la información y la automatización creará nuevos productos, nuevos mercados y nuevo crecimiento económico. Otros opinan que la situación es intrínsecamente diferente de anteriores procesos tecnológicos y que es probable que haya crecimiento económico sin una sustancial creación de puestos de trabajo.” (Informe del Club de Roma-1993)

     En 1980 se publicó en España “La tercera ola”. En ella su autor, Alvin Toffler, comparaba los tres estadios de la Humanidad, siendo la Primera Ola La Agricultura, la Segunda La Industrialización y la tercera, que solo implicaba a los países industrializados, La Tercera Ola. Esta última contemplaba, entre otros cambios, una humanización de las relaciones laborales. Algo por lo demás muy urgente para cuidar la salud de los ciudadanos. Estamos en el año 2009. ¿Se han producido esos cambios? Cada vez un mayor número de personas desean un trabajo más gratificante aunque sea a costa de un sueldo menor.

     “La teoría de la evolución de Darwin pone de manifiesto que las especies que más capacidades tienen para adaptarse a los cambios son las que están en mejores condiciones para sobrevivir. Las empresas neandertales han dominado el panorama empresarial durante años, basando su funcionamiento en la jerarquía y la burocracia, que ahogan el pensamiento, el talento, la capacidad de cambio y cualquier atisbo de innovación. Durante las últimas décadas han aparecido otro tipo de empresas, las cromañonas, más flexibles, rápidas, ágiles, innovadoras, humanas y con mayor capacidad de aprendizaje. Aunque todavía no se han extinguido, la mayoría de las empresas neandertales están en peligro, a pesar de que la inercia y el tamaño de algunas de ellas puedan hacernos pensar lo contrario. La crisis que estamos viviendo muestra la llegada de un horizonte en el que el concepto de empresa debe cambiar y remodelar ciertos paradigmas trasnochados que ya no funcionan. Este libro te abre el camino para crear una cultura que genere nuevos modelos mentales y otras visiones evolutivas. (Culturas Innovadoras 2.0- Juan Carrión)Este último es un libro aconsejable, más a los empresarios que a los que busquen trabajo, porque estos, desgraciadamente para ellos, tendrán que aceptar lo que les venga.

 

 

        “Actualmente, los pueblos que conforman todas las grandes civilizaciones se inclinan por interpretar literalmente sus propias figuras simbólicas, y a observarse a sí mismos como favorecidos de alguna manera, en contacto directo con el absoluto…… La Meca, Roma, Jerusalén han sido, durante siglos y cada una a su manera, el ombligo del Universo, directamente conectadas con el Reino de la Luz o con Dios. No obstante, en la actualidad nada de ello puede ser tomado en serio por nadie, por muy básica que sea su educación. En ello reside un serio peligro… ya que la lectura literal de las formas simbólicas ha sido desde siempre el soporte de sus civilizaciones, de sus órdenes morales, de su cohesión, vitalidad y poder creativo. Con la pérdida de ellos aparece la incertidumbre, y con dicha incertidumbre el desequilibrio, ya que la vida, como Nietzsche e Ibsen sabían, requiere de ilusiones que la sostengan; donde estas han desaparecido no hay nada seguro a lo que asirse, no existe ley moral ni nada firme. (Los mitos- Joseph Campbell)

     Antes existían los artesanos, las hermandades. El carpintero se implicaba en su trabajo desde el corte del árbol hasta la venta de la silla. Había una percepción de pertenencia a un grupo. En muchos nacionalismos, del tipo que, ante una boñiga de vaca, lloran desconsoladoramente nostálgicos, existe el mito de una edad de oro, generalmente agrícola. Obviando que en esa Arcadia feliz había hambre, enfermedades, suciedad… Y es que, de siempre, el relato más elemental se ha ilustrado con una sola palabra: Felicidad. Cuando miramos a los campesinos de un cuadro de Brueghel no apercibimos la suciedad, los malos olores, por eso nos parecen idílicos. Pero el ser humano necesita historias con fuerte poder narrativo, aunque mientan, pero sostienen. Son las historias del Arquetipo del hombre corriente. Para sobrevivir, La Gran Corporación, una empresa arcaica, con planteamientos desfasados en todos los aspectos, necesita un mito, algo que se pueda contar, ya que no alrededor del fuego, en un Casino de Provincias, que es su sustituto, y la tribu sigue siendo la misma. Y escucharán si el relato es bueno. Y en el caso del Casino si, además, han tenido suerte a las cartas y se han tomado cuatro o cinco “chatos” con sus correspondientes tapas. Estas Crónicas de La Gran Corporación han sido elaboradas por unos estudiantes de Cine a los que un jefecillo llamado Rojas ha prometido emplear en las instalaciones de La Gran Corporación con un sueldo de 8.000 euros mensuales, veinte pagas. Y los otros se lo han creído y no han cobrado ni un euro por su trabajo. Enseñanza a tener en cuenta: no le entregues tu trabajo al primer mercachifle de la empresa. Se lo apropiará. ¡Y el caso es que este tipo de sujetos medran en todo tipo de situaciones! Según el aire que sople o bien van a misas y rosarios mil, o bien incitan a quemar una iglesia. Pasarían de la Gestapo al KGB sin perder su sonrisa de perpetua felicidad. Porque, seamos francos, desde 1917 ya se sabe que las revoluciones derrocan un gobierno y crean otro de las mismas características. El resultado de todo esto fue “Las Crónicas de La Gran Corporación”

     “Se ha especulado mucho sobre la fecha, el período histórico, al menos aproximado, en el que surgió La Gran Corporación. Ello ha provocado encendidos debates entre los más Eminentes Eruditos de todo el mundo, todos ellos con 9 o 10 titulaciones Universitarias, tanto en la rama de Letras como en la de Ciencias. Pero, ante la falta de consenso de tan ilustres varones, se ha optado por considerarla anterior a cualquier asentamiento humano. Quizá el Buen Dios quiso hacerse perdonar este nefasto y caótico mundo, un mundo donde reina la improductividad, y, en compensación, creó La Gran Corporación, un Paraíso Electromecánico regido por infinidad de prescripciones y proscripciones, y decenas de secciones de fabricación que se extendían a lo largo de kilómetros y kilómetros. (Los cálculos sobre su extensión, que parece ser que incluía dos provincias, no eran exactos. Tampoco lo eran el número de Secciones de Fabricación, estimado en 800. Incluso se decía que, en una aventurada expedición por lejanos dominios de La Fábrica, se había encontrado la Sección 2, una joya de la Mecánica de la época de la Segunda Revolución Industrial, aún en funcionamiento, movida solo por vapor y atendida por vetustos y renqueantes obreros vestidos de levita y bombín).

     Era tanto el poder y el prestigio de La Gran Corporación, con sus propios órganos de poder e incluso su propia legislación, que servía como faro y guía a esa masa informe y nada productiva que constituye la raza humana. En cientos de kilómetros a la redonda, los alcaldes y autoridades de todo tipo rendían pleitesía al Supremo Director besándole la mano y sirviéndole de alfombra. 

     Los obreros eran sencillos, ingenuos, serviciales y amantes y amados por sus mandos, de los que cada mañana recibían un caluroso beso en la boca, con lengua. Los mandos velaban en todo momento por la pureza de sus costumbres, tomando por ellos todo tipo de decisiones, tanto en el aspecto laboral como en el familiar.

     -Mira Luís dile a tu mujer que hoy haga lentejas y boquerones fritos, que están muy bien de precio.

     Y los hijos del Luís recibían una bofetada de su padre por quejarse de estar comiendo lentejas 14 meses seguidos.

     – ¡Vosotros qué sabéis de la vida! ¡Ha sido un consejo de mi ingeniero, un hombre que ha leído muchos libros técnicos!

     ¡Cuanta razón tenían estos sencillos obreros!

     Y es que las clases inferiores, estigmatizadas por la naturaleza según un Orden Divino, eran incapaces de decidir por sí solas, lo que las hacía sensibles a la difusión de ideas perturbadoras del orden existente. 

     Según un antiquísimo privilegio, recogido en un valioso códice del Siglo XIII, los mejores obreros tenían la fortuna de que sus viviendas estuvieran dentro del Recinto Fabril intercaladas entre las máquinas, y, por supuesto, sin interferir en el funcionamiento de estas. Aún más, todas las viviendas encerraban entre sus paredes, al menos, una máquina, de cuyo cuidado se encargaban las laboriosas amas de casa, que anteponían esta sacrosanta tarea a las inútiles labores propias de su sexo.

     Por descontado, en caso de avería de la máquina se ocasionaba tan fuerte conmoción en la desdichada familia que, todos unidos, procedían a su reparación, no concediéndose descanso hasta verla funcionar de nuevo a completo rendimiento. En premio a esta labor el operario recibía el honor de que la máquina a su cuidado llevara su nombre. Y, al morir, a ser enterrado junto a la máquina, acompañado por una grabación digital de los informes de las averías en las que intervino.

     Otro motivo de dicha para aquellos felices obreros era que, al vivir entre las instalaciones, al finalizar su jornada de trabajo diaria evitaban el peculiar y terrorífico cambio del mundo armonioso de la Fábrica al degradado mundo exterior.

     Y era bueno, y necesario, que el obrero naciera y muriera sin trasponer más que en contadas ocasiones las verjas que circundaban la Fábrica, arrullados, en todo momento, por la melodía cadenciosa de las máquinas y el perfume embriagador de las grasas y aceites de las máquinas, amén de los distintos productos que allí se fabricaban. Melodías y aromas tan ligados a la vida de todos ellos, que una simple parada de las instalaciones los perturbaba grandemente. (Por cierto, los obreros establecían interesantes competiciones entre ellos para distinguir un producto por su aroma y una máquina por su melodía)

     Un obrero era hijo de otro obrero, y este a su vez lo era de otro… y así hasta el principio de los tiempos. El neófito era bautizado en la capilla de la Fábrica ungiéndolo con los aceites y grasas de uso común. Crecía bajo la custodia y vigilancia de capataces de probada santidad y productividad, para que les enseñaran los parcos rudimentos de inútil cultura, profundos conocimientos sobre máquinas y mecanismos y, sobre todo, el Credo de la Producción.

     Tan pronto eran útiles a la Organización se incorporaban a la Plantilla. Para evitar un exceso de personal, habida cuenta que los obreros suelen ser muy prolíficos, la plantilla se regulaba por un riguroso control de la natalidad según Normas de los Supremos Mandos. Estos, considerando las fechas de fertilidad de las hembras, decidían el momento en que cada pareja podría cumplir el débito conyugal, previa petición redactada según Norma dictada al efecto

     De: El humilde operario Antonio Molero

      A: Señor Capataz de la Sección 346.

        “Ruego de su extrema bondad me sea concedido el permiso para trajinarme a mi mujer, habida cuenta de que el anterior permiso me fue concedido hace 14 meses.”                                

     El acto sería supervisado por los mandos de 2º Nivel, o, en su defecto, los capataces más experimentados. Tiempo concedido, para evitar la lascivia, 1 minuto. En el caso de que una pareja hubiera cubierto su cupo de aprendices (las niñas eran futuras paridoras de aprendices) y el deseo carnal del hombre muy intenso, lo que le distraería de su labor de producir, estaba previsto se desahogaran con operarios de inferior nivel, a lo que estos se prestaban muy gustosos. Aunque amarrados y con la boca tapada.

     Y, finalmente, cuando sus envejecidos cuerpos no soportaban el ritmo de trabajo requerido y, por ende, ya no eran útiles a la Organización, merced a la ayuda de sus familiares y unos almohadones colocados sobre la cara, entraban dulcemente en otra dimensión (aunque algunos oponían cierta resistencia, con ribetes de anarquismo e insultaban a sus familiares, siendo muy corriente que se escuchara un grito que parecía decir:¡hijos de putaaaaaaaaaa!), deseosos de reencarnarse de nuevo en un modélico obrero de la Gran Fábrica.

     Así, por toda la Eternidad.

     Todos los días, al terminar la jornada laboral, cosa a la que los obreros accedían, aunque a regañadientes, estos sencillos seres gustaban de pasar sus horas de asueto entre las instalaciones, en agradable tertulia con sus compañeros, comentando las incidencias laborales del día, máquinas que habían reparado, repuestos que habían utilizado. Y al llegar los domingos, después de la gigantesca misa oficiada por cinco jesuitas, Teólogos en Ingeniería, era costumbre que todos los obreros, con sus familias, fueran de excursión a lejanas Secciones de la Fábrica. Allí, mientras las mujeres preparaban las ensaladas y paellas entre las más extrañas y desconocidas máquinas, los obreros y sus hijos curioseaban entre los ingenios mecánicos preguntándoles a los operarios de turno sobre sus características. E incluso, en caso de avería, ayudaban a repararlas. Los aprendices miraban orgullosos a sus progenitores soñando, no con inútiles aventuras propias de parásitos de la Sociedad como hacían los niños del exterior, sino con el mundo mágico de la Fábrica.

     Todos los años, por Navidad, en cumplimiento de una antiquísima Norma reflejada en otro Códice (posiblemente fechado en el S.XIV a juzgar por las últimas investigaciones) el día de Nochebuena debía amanecer nublado y un manto de nieve cubriría todo el Complejo, de donde, tras ser bendecidos por los sacerdotes para no ser contaminados por el mundo exterior, salían todos los obreros llevando de la mano a sus hijos hasta los asépticos y cruelmente des maquinados lugares donde vivían los Supremos Jefes. Y sabed que vivían allí muy a su pesar, porque es seguro que ellos habrían preferido morar entre las instalaciones de la Fábrica, en una pulcra y modesta vivienda, pero una serie de despiadados preceptos lo impedían.

     Desde las verjas exteriores de estas mansiones los obreros y sus hijos contemplaban, maravillados, a los hermosos vástagos de los Supremos Jefes, preciosos zagalillos de pelo rubio ensortijado, ojos azules y tez de porcelana, jugando con sus trenes y coches eléctricos, muñecas y otras tantas maravillas pensadas para recrear a tan ilustres infantes. Al poco, aquellos Príncipes de la Industria, arrojaban caramelos de pobre a los aprendices, dando por terminado el espectáculo.

     Pero hubo una ocasión en que no sucedió así. Los feos y casposos hijos de los obreros no recogieron los caramelos, abstraídos como estaban en la contemplación de los juguetes. ¡Los querían para ellos! ¡Y lo gritaban! Tal como suena, ¡lo gritaban! Sus padres, temerosos como buenos obreros que eran, se los llevaron de allí. Y ni que decir tiene que al día siguiente fueron duramente amonestados por sus guías espirituales o capataces, que les impusieron duras penitencias que todos cumplieron agradecidos.

     Pero, a partir de entonces, la semilla del inconformismo fructificó y se enseñoreó de aquellas sencillas almas.

     Y, tras el inconformismo, llegó la infelicidad, el deseo, la ambición. Porque, en su ceguera, no solo pretendían para sus hijos juguetes como los que acababan de enseñarles los infanzones, sino el mismo tipo de ropaje y de manjares que estos consumían.

     Todo el Orden establecido desde el principio de los Tiempos se derrumbaba. A partir de entonces, aquellos, otrora, sencillos obreros, se entristecieron. Ya no reían las sencillas bromas que se gastaban, ni cantaban hermosas canciones sobre la producción, ni solicitaban ampliar, gratuitamente, su jornada de trabajo en pro del engrandecimiento de la Fábrica.

     Tan desconsoladoras noticias dejaron anonadados a los Miembros del Gran Consejo Superior de la Gran Fábrica. Su Mundo se desmoronaba, había que hacer algo.

     Ante situación tan anómala todos los jefes con títulos universitarios, sin excepción, se lanzaron a elaborar largos y cerebrales informes en los que, a través de complicadas fórmulas matemáticas con cientos de variables, amén de multitud de gráficos, intentaban demostrar la imposibilidad de tal hecho.

     Pero los obreros, legos en Ciencias y, posiblemente, llevados por un infantil berrinche contra sus benefactores, y contra tan exactos estudios, no cedieron en su actitud, golpeando duramente los principios matemáticos que regían sus vidas.

     Fue aquella una hora crítica en los destinos de la Fábrica. Muy, muy crítica.

     ¡¡LOS OBREROS HABÍAN DEJADO DE SER FELICES!!

     La noticia causó gran conmoción en los ambientes industriales y financieros del país. La Bolsa bajó 15 puntos, los diputados permanecieron reunidos durante toda la noche en el Congreso, se hicieron rogativas, el Ejército quedó acuartelado, 12 Accionistas de la Fábrica se suicidaron.

     Finalmente, un eminente psicólogo, después de un profundo estudio, resultado de multitud de entrevistas, dio con la solución. Los obreros habían dejado de ser felices por sucumbir al terrible pecado de la envidia. Envidiaban a los Jefes: los juguetes de sus hijos, su elegante ropa, sus mansiones. Todo eso lo querían para ellos.

     Los Supremos Jefes quedaron en un apesadumbrado silencio. Lágrimas amargas se deslizaron por las mejillas del Supremo Director.

     – ¡Este es el pago que recibimos por tanto bien como hemos derramado sobre ellos! ¡OH, ingratos, desagradecidos, desleales e infieles hombres, no os merecéis nuestro aprecio! – y quedó en una trágica postura de abatimiento, postura reglamentada en la Norma “Expresión de Sentimientos – Apartado Mandos Supremos”, por lo que fue imitado por el resto de sus colaboradores.

     – Pero – prosiguió el psicólogo – no podréis olvidar lo brutos e ignorantes que son los obreros, por tanto es vuestro deber el hacerles saber los sinsabores, dolor, preocupaciones, e inmensa soledad que conlleva ser designado por la Divina Providencia para sufrir la pesada carga del Poder, de dirigir el Destino de los menos capacitados. El Poder, todos lo sabemos, es un pesado lastre que coarta la Libertad de los seres humanos, que limita sus vidas y los hace infelices. El Poder, señores, es un castigo, una condena.

     Y los Altos Consejeros y Mandos de la Fábrica lloraron amargamente su destino y, sobre todo, lloraron su ignorancia por haber desconocido lo tremendamente desgraciados que eran.

     – Dios – continuó el Excelso Psicólogo – os ha impuesto ese doloroso Vía crucis para que procuréis la felicidad de vuestros obreros acá en la tierra. Haced que ellos sepan de vuestros sufrimientos, de vuestra resignación, y de este modo conseguiréis que, dentro de sus lógicas limitaciones, comprendan y acepten su destino.

     Así se hizo.

     Y la Verdad se abrió camino en las obstruidas mentes de aquellos obreros. Y comprendieron. Y lloraron amargamente su pecado de Envidia. Pero, sobre todo, lloraron por el Inmenso Sacrificio de sus Bienhechores.

     – Hermanos – se dijeron – no es justo que nuestros apreciados jefes soporten, ellos solos, el peso Cruel del Poder, que inmolen sus vidas en aras de nuestra felicidad. Nosotros, con nuestros sucios deseos, hemos herido sus corazones. Hagámonos dignos de su perdón, liberémosles de esa pesada carga y que, en justo castigo, recaiga sobre nosotros. Vayamos al Sagrado Edificio de la Dirección.

     Y aquellos torpes y rústicos ganapanes tuvieron la osadía de hollar con sus sucios zapatos el suelo, sagrado para ellos, de la Suprema Dirección. En un primer momento quedaron paralizados por el respeto que les infundía aquél Santuario, pero luego, aquella sucia, desarrapada y equivocada chusma sacó de sus despachos, es cierto que con delicadeza, a todos los Supremos Mandos obligándolos a marchar a sus mansiones con la intención, seamos justos, de que pudieran disfrutar del Descanso y la Felicidad que, hasta entonces, les había negado la Divina Providencia. Y los Supremos Mandos, aunque temerosos de ir contra los Designios Divinos, aceptaron el hecho consumado.

     Aquello fue el principio del caos. Todos los obreros, guiados por su amor a la Empresa y en su desmesurado deseo de servirla, querían asumir la pesada carga del poder. Ello motivó largos y tediosos debates durante, y eso era lo grave, las horas de la jornada laboral, causando el natural desasosiego entre los obreros, alejados de su fin primigenio: la producción.

     Pero las discusiones proseguían y proseguían, e incluso hubo conatos de agresión cuando los más insensatos intentaron inmolarse ellos solos en beneficio de la comunidad, ocupando los vacíos despachos de los Supremos Mandos, dando por hecho lo que no tenía el necesario refrendo divino.

     Pronto surgió la discordia entre aquellos hermanados obreros. Y la discordia trajo la violencia. Y la violencia alteró los esquemas de producción hacia sus valores más bajos. Y la caída de la producción les produjo gran desasosiego y remordimientos. Y estos remordimientos los llevó a entregarse a la bebida. Y la bebida excitó sus apetitos carnales, desembocando en un sexo desenfrenado, lejos de la función reproductora de mano de obra que era su finalidad. Un mundo sencillo y equilibrado estaba a punto de desaparecer. Afortunadamente los Supremos Mandos, amantes de aquellos chiquillos inconscientes que eran sus obreros, fieles a sus compromisos con la Divina Providencia y ayudados por los Guardianes del Orden Sacrosanto, convencieron a aquellos pobres descarriados de que los Designios Divinos eran inapelables e inalterables. Y aquellos sencillos seres, guiados por los guardianes del orden, fueron a unos viejos y mugrientos edificios, lloraron… y lloraron… y lloraron. Luego, una vez curados de sus heridas, y con el perdón de sus bienhechores, se reintegraron a sus tareas, dando de sí todo lo que podían, y aún más, ya que, ahora, eran alentados, un tanto bruscamente, ellos se lo habían buscado, por los Guardianes del Orden.

     Y la felicidad y el Orden volvieron de nuevo a aquella dulce y sencilla comunidad que nunca, nunca más, intentó desmarcarse de la humilde senda que el destino le había marcado.

     Así fue. Y así será, por siempre.”

     Tags recesión, salarios, tecnológicos, laboral, crecimiento económico, relaciones, neandertales, jerarquía, burocracia, cromañonas, Corporación, informes, Poder, Envidia,

 

EJECUTIVO ARREPENTIDO

Publicado enero 23, 2010 por josecclavijo
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SEÑORES, CON VISTAS AL AHORRO,  ESTE AÑO LA COMIDA DE NAVIDAD PARA NUESTROS QUERIDO OBREROS SE CELEBRARÁ EN EL COMEDOR DE LAS HERMANITAS DE LA CARIDAD

EJECUTIVO ARREPENTIDO

     Entre los gestores se suele dar el tándem ejecutivo-contratista, sinónimo de corrupción. Aunque a veces puede haber, entre ellos, algún tipo de rebeldía. Y darse el caso de un Ejecutivo Arrepentido.

     “5 DE MAYO- Don Eugenio marca el número de la Central de Gibraltar.

     – ¿Francis?… No, no enviéis más Winston, no, oye, soy Eugenio, mira, que tenemos un grave problema aquí, en la Fábrica, y creo conveniente que lo sepáis ahí, en Gibraltar. El problema es con uno de nuestros Jefes de 1º Nivel, y gordo.

     – ¿……?

     – Claro que lo conoces, Manuel Navas. El caballero ha ido reuniendo información comprometedora para la Empresa…, Ocultación de informes sobre incumplimiento de las Leyes de Seguridad e Higiene, impago de las cuotas a la Seguridad Social, Ayudas de la Administración para ampliaciones que nunca se efectuaron, casos de Corrupción entre los Altos ejecutivos, Informes Financieros que se han retocado, Casos muy graves de contaminación… Relación de gentes que nos tienen en su nómina particular, Presupuestos que inflamos… En fin, ya sabes, todo muy comprometedor…

     – ¿……………………..?

     – ¡Coño, para todos nosotros! ¡Imagínate si eso cae en manos de un periodista de los que nos la tienen jurada porque no los untamos!

     – ¿€€€€€€€€€€€€?

     – No Francis, hay gente honrada, aunque no te lo creas. ¡No se puede comprar a todo el mundo!…

     – …………………..

     – Yo lo que te digo es que todos estamos metidos en la mierda. Es un hijo de puta, y ese hijo de puta nos puede meter en el trullo.

     – …………………….

     – ¿Cómo que a ti no?.. ¿Tú no has oído hablar de la Interpol…? Pues eso… ¡Mira Francis estamos todos en el mismo barco, y si se hunde nos hundiremos todos!

     – ¿……………….?

     – Me lo ha dicho esta mañana…., A mí no me llega la camisa al cuerpo…., y el caso es que él está tan enfangado como nosotros.

     – ¡………..!

     – ¡Pues vino a mi despacho y me mostró un dossier completo fotocopiado y se marchó!, ¡Yo me quedé de piedra!… ¡Imagínate!

     – …………………………

     – ¿Agravios? No, un buen sueldo, las canonjías de rigor, promocionable en todo momento, un pellizco por aquí, un porcentaje por allá, ¡y no me veas los regalos que le hacen los Contratistas!.., ¡muchísimo mejores que los míos y los tuyos!…, ¡como es él quien les firma los contratos! Por eso yo lo veo inexplicable. ¡Inexplicable!,.. En fin, esto es lo que hay por ahora, ya te contaré según vaya sabiendo, pero por si acaso prepárate para lo peor…

 

     UNA SEMANA DESPUÉS – ¿Francis?, Oye soy Eugenio…., Sobre el asunto de los informes, creo que puedo adelantarte algo. Parece ser que en un chequeo a Navas le han detectado leucemia…, Esa es la causa de todo, dice que quiere morir en paz con su conciencia.

     – ¿+ + + + + + + + + + +?

     – Bueno era un tanto meapilas, pero a nuestro estilo, sin gran convicción, por conveniencia. Pero imagínate el terremoto que va a provocar este imbécil para poder morir en paz. Eso será que se habrá creído lo del Cielo.

     – ¿€€€€€€€€€€€€€€€€€€€€€€€€€?

     – Ya me he informado, a la familia le quedará como la cuarta parte de lo que cobra ahora. Y claro, se acabó el vivir a lo grande.

     – …………………..

     – ¿Que lo arregle yo como pueda?, Pues verás, me he informado y parece ser que en Huston… en Estados Unidos, hay un Hospital… Bueno pues un tratamiento allí para Navas… Creo que sería buena idea dejarlo con vida, a ver que decide hacer con su Información de los cojones…  La mujer le ha convencido de que no intentar al menos la curación es un suicidio a los ojos de Dios. Así que mañana sale para allá. Nosotros lo pagaremos todo. Ya camuflaré yo la cuenta. A ver si tenemos suerte…, Ya te informaré…

     TRES MESES DESPUÉS- Francis, soy Eugenio. Mira que hoy se ha reincorporado al trabajo nuestro querido Navas. Te lo paso.

     – Good morning, Francis, soy Navas.

     – ¡¿…………..?!

      - Pues yo como si hubiera nacido de nuevo, no te lo puedes imaginar.

     – ……………………………..

     – Sí, revisiones periódicas, pero lo peor ha pasado. Mi familia y yo os estamos muy agradecidos por todo lo que habéis hecho…, De veras muy agradecidos.

     -¡¡¡…………………………………..!!!

     – Perdóname, estaba deprimido, no sé como pude intentar eso. Mi mujer está muy enfadada conmigo por todo lo que ha pasado. Ella os tiene mucho cariño y yo también, por supuesto. Dice, con toda la razón, que yo formo parte de la Empresa y nunca debo volverme contra ella. Pero la enfermedad me hundió, de veras, me hundió.

     – ¿…………………………?

     – No ya le he entregado todos los informes al Director. (Pero les he sacado fotocopia, que no me fío de vosotros, pedazos de cabrones). Don Eugenio me ha pegado un tironcito de orejas, tienes razón, me lo merecía, muchas gracias…., Muchas gracias.

     – ¿………………………………?

     – Pues mis proyectos son recuperar el tiempo perdido en el trabajo. No, el personal de la Fábrica no sabe que he estado enfermo. Creen que he estado en un curso de formación de Altos Mandos. Ya iré por ahí, tengo que meter dinero en el banco. Entonces nos saludaremos.”

Tagg:   pagos a la seguridad social, corrupción, contaminación, enfermedades laborales, ampliaciones, Informes Financieros,

     (“Y el Ejecutivo agarra por el brazo al Nuevo Contratista, mientras se alejan de cámara.

                        – Mi querido amigo, creo que este es el comienzo de una gran amistad.

                        Un negro lejano canta “Y el tiempo pasará”)

         (En la Historia de la Justicia Humana, ¡tan pocos le deben tanto a tantos!)

¡ALO, ALÓ!…¿HAY ALGUIEN AHÍ?

Publicado enero 21, 2010 por josecclavijo
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Llamando… Llamando… ¿HAY ALGUIEN AHÍ?

      P.D. Conforme, esta recesión ha sido provocada por las hipotecas subprime, por la falta de innovación en las empresas, por… Pero el currito de a pie continuará pagando los platos de algo que no se ha comido. Y uno se pregunta si…

     “El monaguillo de la parroquia de la Gran Corporación terminó de guardar las vestiduras de la misa. Y se interrumpió un momento.

     – Padre ya se habrá enterado de la reducción de la plantilla en La Fábrica. ¿Cómo cree que Dios puede haber permitido semejante injusticia? ¿De que vivirán a esas familias a partir de ahora? No lo entiendo. ¿Por qué Dios no actúa?

     Quedó en silencio.

     – Padre, ¿Usted cree en Dios?

     – Niño, no tengas mala leche.

     – En serio, ¿cree en Dios?

     – He de aceptar de sumo grado tu pregunta habida cuenta de que con ella demuestras que te preocupas por mí. Y eso me halaga y me reconforta.

     – Pero ¿Cree en Dios?

     – Tu insistencia sobre tan delicada cuestión descubre lo mejor de tu carácter. Siempre lo dije. Este muchacho es noble y leal. Sigue así, hijo mío, que nada perturbe esa dulzura que te embellece…

     -Pero padre, ¿Usted cree en dios?

     -Esa es la pregunta que debemos hacernos todos: quienes somos, adonde vamos de donde venimos. La duda de una humanidad doliente.

     -Pero padre todavía no me ha dicho si cree en Dios.

     -Quizás en tu inocencia no hayas advertido la trascendencia de esa pregunta, la pregunta del hombre sencillo. ¿Qué te sucede? ¿A qué se debe ese cambio en tu expresión?

     – Porque tengo una duda.

     – Las dudas se resuelven preguntando.

     – Padre ¿usted cree en Dios?

     – Así me gusta, sigue así hijo, con tu sana curiosidad. Si tienes alguna duda no dejes de preguntarme, con sumo gusto te contestaré.

Tagg  desempleado, cura, fé, Dios justo, Dios amor a sus criaturas

BIBLIOGRAFÍA RECOMENDADA

Publicado enero 21, 2010 por josecclavijo
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BIBLIOGRAFÍA UTILIZADA Y RECOMENDADA

     Informe del Club de Roma-1993

     La Tercera Ola- Alvin Toffler

     La cultura de la satisfacción- John Galbraith

     La incógnita del hombre- Aleixs Carroll

     La agresividad en la sociedad moderna-Herbert Marcuse

     El arte de amar- Erich Fromm

     La sociedad opulenta- John Galbraith

     Bases para ecología humana- Emilio Carretero Alba

     Culturas Innovadoras 2.0- Juan Carrión

     Pegar y pegar- Chip Heath y Dan Heath

¡SI QUIERES SOBREVIVIR!…. DEBES ESTAR AL LORO

Publicado enero 12, 2010 por josecclavijo
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¿QUIERES SOBREVIVIR EN TU EMPRESA?  PROCURA, EN TODO MOMENTO  “ESTAR AL LORO”

     Detrás de cada relato de éxito hay un mito. Todos los seres humanos necesitan del mito, del héroe. En el fondo de todo eso está la creencia de que somos imprescindibles para la Empresa en la que trabajamos. Una autora norteamericana, Corinne Maier, habla sobre la desilusión de trabajar en una empresa con planteamientos dictatoriales, al estilo antiguo, una empresa en la que los trabajadores son ignorados por los mandos. Que, como prueba de su gran imaginación, dirán cosas como:“¿Qué querrán? ¿No tienen un trabajo?” Ser un empleado dócil y creer en la necesidad de un mito es lo que sostiene a muchas personas en el trabajo. Este mito, la pertenencia a una comunidad, a fundirse con ella… es la más importante de todas. En una empresa al estilo antiguo el discrepar de la política de la empresa está muy mal visto. “No coopera”, “no va en la misma onda”, “no saldrá en la foto”, y, para cooperar, para ir en la misma onda, para salir en la foto, hay que integrarse en el rebaño. Los líderes siempre preferirán a los imbéciles, a los que asienten a todo, los no “conflictivos”, dóciles. De cualquier modo, y como apunta Herbert Marcuse en “La agresividad en la sociedad avanzada: “El individuo que funciona normal, adecuada y saludablemente como ciudadano de una sociedad enferma ¿no es un enfermo?” Para sobrevivir en este tipo de empresas hay que estar “Al loro” Y sucede que:

     “Los gacetilleros fabriles afirman que un grupo de Jeques Árabes, dueños del 85% de las acciones de La Gran Corporación, visitarán las instalaciones. De inmediato, un vendaval de Cultura Islámica ha asolado a todo el Personal de la Fábrica, especialmente a los promocionables. Por lo pronto nuestros Altísimos Ejecutivos han apostatado de la Religión Católica, se han borrado de los Cursillos de Cristiandad, del OPUS, y de las Cofradías Varias y se han hecho musulmanes. Se ha circuncidado el 80 por ciento de la plantilla. El otro 20% se ha puesto un implante de pene, para no desmerecer de los moros. El resto son mujeres y se les ha obligado a quedarse en sus casas, haciendo albóndigas. De ternera, por supuesto. El “jalufo” ni pensar en él. Las mujeres han ido al Comité de la Empresa a protestar. Y han salido de allí vestidas con un burka. Los más racistas han cambiado la expresión de “sucios moros” por la de Hermanos Musulmanes.

        Imbuidos todos los empleados de la cultura islámica se ha decidido no poner cubiertos en el comedor de la Fábrica, con lo que los potajes han tenido que ser engullidos con la ayuda de las manos. La mayor dificultad se ha tenido con la sopa del cocido. Los fideos que se escapan entre los dedos. Y el cocido, sin tocino ni morcillas ni chorizo para poder hacerse “la pringá”. Una vez acabados de comer se ha iniciado un concierto de eructos. Y al veinteavo eructo de Don Eugenio Ponce, el Supremo Director…  

     – No, paisa – le ha dicho Ben Hamido, el asesor en cultura Islámica, la patera sea con él – solo tener que hacer un eructo. Eso estar mucho bueno. Pero muchos eructos estar porquería.

     Uno de los Altos ejecutivos, otrora destacado miembro del Frente de Juventudes, ha escrito un largo panfleto contra los Reyes Católicos, por haber echado de España a nuestros Hermanos Musulmanes y ha firmado una orden de trabajo a las Contratas de Pintura para que le hagan 415 grandes pancartas con la leyenda: ¡ABAJO LOS REYES CATÓLICOS!…

     – ¿Y por qué precisamente 415 pancartas?

     – Según la Norma 35.628. Y, con la pintura que les sobre le dan un repaso a mi chalé.

     – Don Bernardo, si le parece se lo pintamos entero. Con cargo a la cuenta de la recepción de los moros…

     – Bueno, si se empeñan.

     Todos se han comprado el CORÁN, que nadie se ha leído, y LAS MIL Y UNA NOCHES, que tampoco se han leído. Y revistas del corazón, que sí se han leído. Por ver quien corta el bacalao en el país. Cosas de la Economía.

     Los de piel más blanca y cabello rubio han sido obligados a ofrecer su virginidad anal a las necesidades sexuales de los Jeques y su largo, largo séquito.

     – Y nosotros ¿qué sacamos de todo eso?

     – Hombre, algo sacareis.

     – ¿Un ascenso?

     – No, pero disfrutaréis mucho, os lo aseguro.

     Los sindicalistas y jefecillos varios, han aprendido árabe literario. Los de Comisiones Obreras han adornado las paredes de sus locales con largos párrafos del Capital, en árabe. Los de UGT han hecho lo mismo. Y los del Sindicato afín a la Empresa… lo que esta tenga a bien disponer.

     Aún más, a partir de estos momentos, para ocupar ciertos puestos es necesario ser descendiente de andaluces, mejor aún de árabes, desde la 43 generación.

     Dentro de la Fábrica ha surgido un partido independentista. Será financiado por los países del Golfo.

        Y El Supremo Director, con voz llena de sabiduría, ha hablado a sus muy queridos trabajadores.

     – Señores La Gran Corporación luchará por su independencia del resto de España. Busquen a algún jesuita vasco para que nos asesore. Y que todos lleven sombrero cordobés. Y que el jefe Benito redacte unas Normas sobre la preparación de bombas y como colocarlas en las barriadas obreras.

     Y ha leído un apresurado manifiesto en el que se pone a España a parir. Correrá la sangre. La de los obreros, claro. Las armas las pondrá El Líder libio El-Gaddafi.

     Pensando en un futuro gobierno, Rojas, el llamado Antoñita la Fantástica, ha propuesto:

     – Al Supremo Director como nuestro futuro jefe de Gobierno.

     – Muchas gracias, señores, pero yo no soy digno…

     Ya, pero como es el Supremo director…

     Y el resto de los Altos Ejecutivos se han distribuido los distintos gabinetes. El señor Rojas ha escrito unas loas. Como ningún jefe las querido leer, por la noche se las lee a su familia. Que tampoco le hacen caso.

     Se ha declarado la guerra santa a los envilecidos pueblos del Norte, pues. Gente que consumen grandes canti­dades de vino oscuro (Rioja lo llaman ellos), pues, y derivados del cerdo que llaman chorizo, pues, y con un odio asesino y un desprecio feroz a los que no tengan el grupo sanguíneo AB, especialmente si son españoles. Y no tengan un pariente cura en la familia. O monja. Pues.

     Los Jefes Supremos, vestidos con lujosas chilabas de fina tela, sin soltar sus documentos de pasear por la Fábrica, han celebrado una reunión de pasillo para decidir qué tipo de recibimiento dispensar a tan egregios personajes. El Euro sea con ellos.

     Para tratar de este asunto han tenido una reunión de urgencia, rondando la crisis. De cuatro horas. Las que aguanta el Supremo Director sin mear. Los ejecutivos aguantan menos. Pero que se jodan. ¡Hay que sudar el cargo!

     Vidal, el encargado de las reparaciones de las máquinas, y que tan bien conoce la Fábrica, le ha comentado a Rojas:

     – Podían limpiar el jardín y adornarlo un poco.

     La noticia retornada a Vidal es que:

     – El señor Rojas ha pensado en la necesidad de limpiar el jardín y adornarlo un poco. Se echará mano de los parados que están en la puerta de la Fábrica.

     La necesidad de adornar el jardín de entrada ha motivado al Departamento de Ingeniería, que se ha puesto a diseñar los más bellos jardines, jardines que empequeñecen a los Colgantes de Babilonia. El encargado Vidal, cuando se ha enterado le ha comentado a Rojas:

     – Un buen jardín necesita, como mínimo, de 1 año para que crezcan las plantas. Es más aconsejable ir a unos viveros y traerse macetas.

     La noticia retornada a Vidal.

     -El señor Rojas ha pensado que es más aconsejable ir a unos viveros y traerse macetas.  

     El Jefe de Compras Varias se ha encargado de ello. Se han comprado 400 macetas. Él se ha quedado con 200 macetas, para el Jardín de su chalé. Y las otras 200 para el jardín del Supremo Director. Y para el jardín de la Fábrica una guerrilla de 20 promocionables ha hecho una razzia floral por el Cementerio Municipal. Al guarda del Cementerio le han prometido colocarle el hijo en la Fábrica. Y el otro se lo ha creído. Y, por colaborar, ha cogido todas las flores del Cementerio y las ha llevado a la Fábrica. Las coronas también, con sus lacrimógenos lazos. El hombre ha actuado con buena intención, ¡ingresarlo en un Psiquiátrico por eso!

     El encargado Vidal le comenta al Señor Rojas.

     – Deberían de limpiar la maleza del jardín y quitar toda la chatarra amontonada sobre la fuente ornamental.

     Así que el encargado Vidal se dirige hacia donde está la fuente. Tendrá que revisarla para que pueda entrar en funcionamiento.    

     Por la mañana el encargado Vidal llega con la noticia, fielmente dada a los Muy Altos Jefes, de que la fuente ornamental no funciona. Pero todos le han dado largas, ocupados como están en aprender francés, sus costumbres, la historia de Francia. ¿Cuánto debe durar un banquete que se precie? Fecha de la primera menstruación de Juana de Arco. Años de cosecha de los vinos servidos a la mesa de Luis XIV.

     Sí, se rumorea que los árabes han vendido su participación en La Gran Corporación a una Compañía Francesa. Los Altos Jefes, jefecillos y promocionables, de inmediato, se han puesto a las órdenes de un tal De Gaulle, del que, por llevar muerto 30 años, reciben consignas a través de una médium. Al principio el General se ha negado a compartir La Grandeur de la France “avec les petites espagnols”, muertos de hambre. Piojosos. No obstante, toda la Plantilla se ha hecho de la Resistencia Francesa, esa organización a la que, entre 1940 y 1944, pertenecieron todos los franceses, menos el 99,5% de ellos, que colaboró con los alemanes.

     (El Departamento de Organización de los Trabajos emite una solicitud de trabajo, de GRAN PRIORIDAD, por la que todos los empleados quedan obligados a transportarse mentalmente a la Francia ocupada de 1944.

     1944, en una ciudad francesa. Sobre el húmedo empedrado de una calle solitaria y antigua se reflejan las luces de las farolas. Una lejana Edith Piaff canta el “Himno al amor” y todo es invadido por una gran melancolía. Una ventana en la que se apaga la luz. En una pared varios avisos del ejército alemán, escritos en francés, con las fotos de los de la Resistencia. Se les busca por ser enemigos de la Alianza Franco-Alemana. Y, en blanco y negro, en una buhardilla, iluminada tenuemente por un flexo, con las ventanas tapadas con una manta, todos se ven con unos auriculares puestos y un cigarrillo en la comisura de los labios, mientras reciben instrucciones desde Londres para La Resistencia a través de un emisor-receptor muy recargado de antenas y botones. Todos son un alter ego de Jean Gabin, camisa negra, corbata blanca y traje cruzado de color negro con rayas blancas y, casi tapándoles la cara, la visera de una gorrilla con la marca de un conocido vermut.

     - Aquí la BBC. Les habla la Francia Libre. Tenemos un mensaje para Trueno Azul, digo… Rojo… ¿o es azul?.. bueno. Los amplios…No, largos sollozos de los… ¿aquí que pone?; violines… eso violines de… Pri… ma… vera, no, perdón violines de Otioño… No, Otoño-hieren mi… corazón… perdone mi general, aquí dice una cosa muy rara, no sé qué de violines de Otoño que hieren mi corazón-con una languidez monótona. ¡Con poyadas como esta no sé cómo coño vamos a ganar la guerra!¡Y yo ya perdí una guerra en España!

     -¿Quién ha colocado al tontorrón del republicano español en la radio? ¡Ya le ha tenido que decir a los alemanes la contraseña para la Resistencia! ¡A que nos jode el desembarco en Normandía!)

     El personal fijo de la Fábrica se esconde en los sitios más insospechados, según la descripción de la Solicitud de Trabajo emitida.

     – No es por huir del trabajo. Nos ocultamos de la Gestapo, ¿sabe? Muchachos, ¡Viva De Gaulle!

     – ¡¡Viva!!

     Y, todos firmes, con lágrimas en los ojos, cantan La Marsellesa:

¡Allons enfants de la Patrie,

Le jour de gloire est arrivé!

     – Hemos formado una guerrilla para luchar contra los alemanes.

     Muchos han cambiado el escapulario de la Virgen del Carmen por la Cruz de Lorena. También le han pedido armas al Gadafi para luchar contra los ejércitos de Hitler.

     – ¿Y qué ha dicho El Gadafi?

     – Españoles nunca hablar derecho, estar tontones.

     Al no conseguir armas, los de la Resistencia le han prendido fuego a unos talleres de la WOLKSWAGEN y de la MERCEDES, y han puesto varios petardos en una colonia de jubilados alemanes que esperan la muerte en una Urbanización cercana, creyentes de que están en Grecia.

     “- Frau Marianne, como verá estos griegos han perdido el respeto al III REICH.

     – Nuestro Führer se lo hará pagar caro.

     – Envíe un informe a Berlín. ¿Y los hornos?

     – Ahí van, tirando.”

     También han quemado un retrato de Agustina de Aragón. Y le han roto la bandurria a un sujeto bajito y con bigote que trabaja en Administraciones Varias y que en todas las fiestas de la Fábrica tocaba “Padam, Padam”, la canción de Edith Piaff. Por lo menos que se hubiera aprendido otra.

     -¿Y qué han dicho los dueños franceses de todo esto?

     -Van a reestructurar la Empresa.

     Pero a Vidal, en lugar de prepararse para luchar en la Resistencia Francesa, lo que le preocupa es la fuente del jardín, por lo que continúa por el pasillo de las oficinas esperando que alguien de entre aquellos insensibles se conmueva con la inquietante noticia de la avería.

     Y el 1º jefe de producción, sin pararse, obligando a Vidal a seguirlo como un perrillo.

     – ¿Y dice usted que es la fuente ornamental?

     – Si señor, la que iban a poner en marcha en honor de NUESTROS HERMANOS MUSULMANES.

     – ¡Ah, los moros apestosos que habían comprado la Fábrica!- Procesa mentalmente la noticia – ¡Vidal, Vidal!, ¿Y eso es un problema para usted?, ¿Qué pasa si no funciona la fuentecita esa? ¿Se deprime la gente? Seriedad, por favor, seriedad.

     Vidal queda confundido. Realmente la fuente aquella no significa nada para el proceso productivo. Y en este convencimiento se dirige hacia la salida.

     Y, justo allí, ante la puerta, el Supremo Director ha improvisado una reunión de trabajo “pasillal” con los mismos Altos Jefes que acaban de inhibirse en el tema de la bomba de la fuente, todos ellos vestidos con trajes regionales franceses y habiendo cantado previamente La Marsellesa y llevando bajo el brazo unas larguísimas baguettes con la bandera de Francia en el extremo. La reunión tiene las mismas motivaciones que todas: ser contemplados y escuchados por los desmotivados empleados. Desafortunadamente todos los empleados están escondidos para no caer en las garras de la GESTAPO.

     (Don Bernardo ya tiene preparada una lista con los nombres de los 2.500 empleados de La Corporación a los que habría que fusilar por colaboracionistas cuando se libere Francia. O sea, a todo el personal de La Gran Corporación. Él también está en la lista. Afortunadamente ha roto aguas, como siempre que hay un problema, y se ha tenido que marchar a su casa).

     Don Eugenio, el Supremo Director, en un francés de emigrante español, andaluz y analfabeto, les explica a sus Colaboradores (los obreros son “la gente esa”) el tipo de relaciones laborales que desea, según ideas entresacadas del último libro que acaba de leer el Supremo Director.

     O sea, ÉL. DON EUGENIO.

     – Señores – les dice – el personal ha de sentirse motivado por nuestra actitud. En una gran Organización, y nosotros lo somos, se generan multitud de problemas, de distinta entidad, pero problemas a fin de cuentas. Y todos nos deben de preocupar, al margen de su mayor o menor importancia.

     – Es cierto Don Eugenio – le confirma el 1º jefe de Producción.

     – Estoy de acuerdo con usted – continúa el 1º jefe de Mantenimiento.

     – Siempre he pensado de ese modo – termina Rojas disimulando un eructo con sabor a Fino La Ina.

     Vidal, al encontrar tan selecta reunión, no interceptando la salida, (intercepta un mueble, un caballo, un cajón con las obras completas de los Clásicos Españoles, pero un alto jefe nunca), sino generando jugosas ideas, se plantea salir al exterior por una ventana. Y las únicas utilizables son las del servicio de señoras. Ahora ¿cómo se las ingenia él para salir por allí sin que le vean y comiencen a murmurar que está liado con alguna de las ya no tan rutilantes señoras? Recuerda la historia fabril e inverosímil de los condones que atoraban las cañerías de los servicios de señoras….

     Afortunadamente el Supremo Director se fija en él e intenta refrendar su disertación con un ejemplo.

     – Veamos este hombre. Acérquese.

     El distinguido grupo se abre para acoger en su seno a un tembloroso Vidal.

     – Dígame – Don Eugenio, paternal, con dulzura, lo toma por el brazo – ¿tiene algún problema?

     – Pues… – Vidal recuerda la regañona – no señor… No.

     – Vamos, vamos – le insiste el Director, en tono patriarcal – algún problema habrá, somos una entidad viva, no lo olvide…

     Y es que al Supremo director le toca el día de pensar: “porque sin problemas, ¿qué coño pinto yo aquí?”. El pobre no ha llegado a advertir el aspecto decorativo de su cargo.

     – Pues… – Vidal mira temeroso a los altos dignatarios que, unos momentos antes, habían anulado la importancia de la avería – …la fuente no funciona.

     ¡La Fuente no funciona! ¡La Fuente no funciona! ¡La Fuente no funciona! ¡La Fuente no funciona! Ante tan desoladora noticia la sorpresa, el espanto, la alarma se muestran maquinalmente en el sublime rostro del Director.

     – ¿Que la fuente no funciona? ¡Pero eso es gravísimo!

     La sorpresa, el espanto, la alarma, se reflejan condicionalmente en las caras de los Altos dignatarios.

     – La desgracia ha caído sobre nosotros.  

     – Es cierto, un problema grave – remata el 1º jefe de Producción.

     – ¡Rápido, convoquen una reunión! Quiero que asistan los jefes de Muy Alto Nivel – y Don Eugenio sale disparado hacia su despacho para hacer una relajación de 20 minutos que le dejará en condiciones óptimas para poder llevarles la contraria a sus subordinados.

     El Muy Alto Jefe de Mantenimiento y el Muy Alto Jefe de Producción transmiten la noticia y la orden de reunirse, que se extienden por el inmenso complejo más o menos así:

     – ¿Ya os habéis enterado de la noticia?

     – ¿Hay cambios en el organigrama?

     – No, que se ha estropeado la Fuente.

     – ¿Estáis hablando de la Fuente?

     – Eso me estaba contando este.

     – ¿Todo normal?

     El grupo contesta al unísono:

     – ¡Eso quisiéramos nosotros!

     Jefe, con aire de conocer los más profundos secretos de la Fábrica.

     – Algo he oído de una fuente que se ha averiado.

     Y continúa la propagación de la mala nueva.

     – ¿Qué sucede?

     – ¿No te has enterado? El Supremo Director ha dicho que la fuente se ha averiado.

     Una bajada de tensión, y caída al suelo.

     – Oye, ha pasado algo gordo, ¿verdad?

     – Me han dicho que hay un grave problema en un equipo muy importante de la Fábrica y que afecta grandemente a la producción.

     Y uno de los de piel blanca y pelo rubio pregunta ansiosamente:

     -Oíd, ¿se sabe algo de los del séquito de los moros? Concretamente de uno que se llamaba Hassan.

     – En Urgencias. (Borracho perdido).

     Y el rubio se echa a llorar de un modo desesperado.

     Y la noticia se modifica, transmuta, expande, engrandece, por todos los rincones de la Fábrica.

     – Los jefazos tienen una reunión urgente.

     – ¿Por lo de la avería de la Fuente?

     – Sí.

     – ¿Qué le pasa a esa Fuente?

     – ¿No te has enterado?… Joder, lo sabe todo el mundo, lo de la Fuente que se ha averiado…

     – ¿Y qué?

     – Pues que el Supremo Director está muy, pero que muy preocupado.

     – ¿Como cuanto de preocupado?

     – ¡Imagínate!

     – ¡Tanto!

     – Lo que yo te diga.

     – ¡Joder, pues no lo sabía!

     Y le da una subida de azúcar. Los de la UCI se encargan de él.

     Llega otro, se queda mirando como se llevan a su compañero en una camilla. ¡Uno menos para promocionar!

     – ¿Qué es lo que no sabía el Díaz?

     – Lo de la Fuente.

     – ¿La Fuente?

     – La Fuente. Además, si quieres que te diga mi opinión, yo ya me esperaba que esto ocurriera un día u otro.

     – Pues dicen que eso supondrá la parada de la producción durante tres meses por lo menos.

     ¡La Fuente no funciona! ¡La Fuente no funciona! Un breve silencio. Todos, con los ojos cuajados en lágrimas, asumen que deben estar preocupados por la Fuente. Y lo están. Muy, muy preocupados, según Norma 13.578 “Expresiones de Pesadumbre en los casos designados por el Supremo Director”. Pero, de momento, lo que más les preocupa es saber dónde coño está la dichosa Fuentecita, cómo es, y para qué carajos sirve. Se rumorea que unos técnicos alemanes vienen en un vuelo especial de la OTAN para resolver el problema.

     El Supremo director les pregunta a los del Departamento de Ingeniería sobre el problema de la bomba de la fuente.

     – Pues no sabemos como meterle mano, la verdad.

     – Ya. Entonces le encargaremos el estudio a una empresa de Ingeniería Alemana. Ella nos sacará de apuros como este… y otros análogos que se nos puedan presentar.

     (Traducción: Os jugáis el puesto, chatos).

     De inmediato los ingenieros comienzan a calcular, no importa qué, el caso es calcular, no quedarse anquilosados.

     – ¡Días Gloriosos para la Gran Corporación!- exclama eufórico Rojas, en su 5ª copita de Fino La Ina. Y, desde algún sitio, alguien le lanza los restos de un desayuno, que se estampan en su reluciente calva.

     Como resultado de todo esto se hacen 237 informes sobre los más diversos temas, “Repoblación Forestal en el Desierto del Sahara”, “Como quitarse de encima a toda la plantilla”, “La Líbido y el Más Allá”, “El Darwinismo y la boina vasca”… Y así. Total ¡cómo no los van a leer!

     Y en los servicios de señoras, la cincuentona señorita Lucinda y las otrora gentiles damitas retocan su fachada por enésima vez en la que va de mañana y se miran al antipático del espejo que les muestra imperfecciones sin cuento, producto de buenas y grasientas comilonas en las Ventas de las cercanías.

     – Se lo he oído a uno de los jefes. Hay un problema muy grande en la Fábrica. Me parece que la paran.

     – Esos son capaces de aprovechar esta parada para hacer una reestructuración de la plantilla.

     Todas tiemblan recordando la hipoteca de la casita de la playa, los tres niños estudiando, las vacaciones, el coche. Y la señorita Lucinda, teme por su alocada vida amorosa.

     (-¡No, no, Lucinda, otra vez tu, no!

     – Padre, que quiero confesarme.

     – Bueno… dime

     – ¡Otra vez, padre, otra vez!

     – Otra vez ¿qué?

     – Mi marido que por las noches quiere orgías sexuales y se lleva a sus amigotes para que me gocen también…

     – Estoo…

     - …mire, anoche me lo hicieron contra natura, de todas las maneras posibles…

     – Pero Lucinda…

     – Luego tuve que hacerle a él y a sus amigotes porquerías con la boca.

     – ..Estoo, quisiera que comprendieras…

     – Me pusieron en muchas posturas, que si sentada a caballo de frente, que si sentada a caballo, de espaldas, que si boca abajo, que si boca arriba, ¡torrentes de semen recorrían mi cuerpo!…

     - Sí. Si, todo lo que tú quieras, hija mía. Pero te advierto que para poder confesarte de todo eso… ¡primero lo tienes que hacer!…¡lo que no es tu caso porque te quedaste soltera…! Pero si tantas ganas tienes de pecar, a juzgar por las cientos de veces que te confiesas de lo mismo, peca, hija, peca, pero de verdad. Búscate un chorbo, págale y que te haga todo eso. Y después, te confiesas, pero no te confieses de tus fantasías, porque, hija, no te has comido un rosco en toda tu puñetera vida. Cuando te confieses que sea de pecados de verdad. Así ni tu te engañas ni yo me tendré que pegar tres duchas de agua fría por imaginarme lo que me cuentas. ¡Con el catarro que tengo!

     El padre, sin parar de toser, sale rápido del confesionario).

     ¡La Fuente no funciona! ¡La Fuente no funciona! Los grupos, una vez extendida la noticia y entristecerse por ella en fiel cumplimiento de la Norma antedicha, deciden que es necesario continuar con la labor diaria y tratar de olvidar tan grave suceso.

     La noticia de la avería trasciende fuera de la fábrica, y la emisora de televisión Comarcal da tan patético comunicado. Y el editor del periódico local pone la noticia en primera página, desplazando a guerras, catástrofes y corrupciones.

     “Grave Crisis en la Fábrica provocada por motivos técnicos”.

     Y el gacetillero le dedica, además, un editorial donde se magnifica la importancia de la Fábrica en los destinos de la Región, para acabar con vagas consideraciones sobre la vanidad mundana y la brevedad de la vida. Y es que el gacetillero no tiene ni puñetera idea de cómo es la Fuentecita. (Tampoco la tienen los altos Jefes de la Fábrica, y encima les pagan sus buenos euros, amén de las canonjías de rigor) Y, además, el gacetillero es de carácter depresivo, porque él quiere escribir una novela sobrecargada de amargura, como hacían los existencialistas. Pero, cada vez que la empieza, se deprime aún mas, le da por llorar y tienen que internarlo en un Psiquiátrico. Y en esas anda el hombre.

     Por la ciudad corren rumores de crisis, y los sindicalistas se reúnen para desempolvar sus pancartas tratando de encontrar alguna que haga referencia a crisis laborales.

     Y, en la Fábrica, un fúnebre cortejo de Altos y Medianos Mandos, en perfecto orden jerárquico, presidido por el Supremo Director, y seguidos a una respetuosa distancia por el encargado Vidal, el hombre que más sabe sobre todos los artilugios de la Fábrica, se dirigen hacia el diminuto jardín de la entrada donde está ubicada la Fuente.

     Los ejecutivos quedan ante ella entristecidos, al borde del suicidio, y luego miran con suspicacia a Vidal. ¿No tendrá su parte de culpa? ¿No pertenecerá a alguna banda anarquista? Se rumorea que lee libros que no son de carácter técnico.

     Entonces el Supremo Director envuelve a todos con su prosa poética. Y habla muy duramente, con escondida rabia, mientras no cesa de comer nueces que le parte el jefe Rojas. Habla de cómo el personal no presta la debida atención a las instalaciones de “Nuestra querida Corporación”. En especial a la fuente.

     ¡La Fuente no funciona!

     -El señor Director tiene toda la razón, Vidal. Este problema debió de plantearlo hace un año. ¿No es cierto señor Director? – le dice el 3º jefe de Mantenimiento.

     -O dos. ¿A que sí, señor Director? – manifiesta el 2º jefe de Mantenimiento.

     -Debió de prever esta eventualidad. ¿No le parece señor Director? – le inculpa el 1º jefe de Mantenimiento.

     -Esta fuente es prioritaria sobre cualquier otro equipo de la Fábrica. ¿A que tengo razón señor Director? – sostiene el Gran Supervisor de Supervisores de Máquinas.

     -¡A saber en qué empleará su jornada laboral! ¡No piensa usted en las gravísimas inquietudes de nuestro señor Director!- le reprende el 1º jefe de Producción.

     ¡La Fuente no funciona! Y Vidal se siente culpable y condenado. Nunca debió de cometer el imperdonable error de perturbar con malas noticias la incesante creatividad de tan ilustres personalidades.

     Cuando se marchan, el tonto oficial y eventual jardinero, Manolito el Poca Picha, se echa a llorar.

     – ¡Que desgacia, Vidal, que desgacia tan gande!…

     Y llora desconsoladamente durante cinco minutos. Después se suena la nariz.

     -¿Y tu sabes quien se les ha muetto?

     – ¿A quien, Manolo?

     – ¡A los jefes, a quien va a sé! ¿No tas dao cuenta la cara de pena que llevan to’s?

     -No, no se les ha muerto nadie. Lo que sucede es que están muy, muy preocupados por la avería de la Fuente.

     – ¡Ah!…

     Manolito mira la fuente durante 5 minutos, luego cierra los ojos con fuerza durante otros 5.

     -Oye Vidal, yo quisieda peocupanme po la Fuente también, pero no puedo, ¿tu crees que me echarán por eso?

     El Supremo Director decide que se debe actuar con prontitud y firmeza. A las puertas del gigantesco complejo fabril se van agrupando multitud de curiosos. Corren los más disparatados rumores. Los medios de Comunicación los contemplan y los cámaras de 3 cadenas de televisión saltan la barrera y se acercan al exquisito círculo de Altísimos Jefes, lo que motiva que todos ellos, sin excepción, adopten posturas de Ejecutivos de Telenovela.

     – ¿Por favor, nos pueden avanzar alguna noticia? – le preguntan a un Jefe de Muy alto Nivel, inmediatamente fulminado por la mirada iracunda del Supremo Director.

     – E…eso se lo puede decir nuestro Director – y les señala a Don Eugenio, que los recibe con bonhomía.

     – Señores estos momentos son, indudablemente, críticos para nuestra Corporación (¿me pillan bien con las cámaras? ¿No sería mejor un primer plano, en contrapicado, para realzar mi venerable figura?)- Afortunadamente contamos con los medios técnicos y humanos para afrontar el duro reto que se nos presenta.

     – ¿Es cierto que quieren reducir la plantilla?

     (Oye, Eugenio, no sería mala cosa, ahora que lo dicen. Imagínate lo contentos que se pondrían en la Central de Gibraltar).

     – Buenoooo, les diré que para afrontar el futuro, y si los resultados de la Empresa no mejoran, tendremos que ir hacia una reducción de personal. También pensamos cobrar por el uso de los ordenadores, herramientas de trabajo y el agua utilizada en los servicios. Y, para ayudar a La Gran Corporación, nuestro personal trabajará los fines de semana en Bares de Copas y haciendo la calle.

     La entrevista termina. Y el atribulado cortejo regresa a las oficinas sin abandonar sus adquiridas expresiones de turbación, tristeza, aflicción y desconsuelo.

     Se celebra un TE DEUM en rogativa por la pronta reparación de la fuente. A la ceremonia religiosa invitan a los políticos ateos, para joderlos, y le da un infarto al obrero más antiguo y más rastrero.

     – Es que el Manolo siempre vivió muy intensamente los problemas de la Fábrica.

     – ¡Es que el Manolo siempre fue un pelota!

     El Cardenal aprovecha la ocasión para tratar de buscarle a su sobrino un curro bueno en la Fábrica. Al maricón no, al otro, al del pelo rapado.

     En la Fábrica continúan indagando en los posibles culpables de que la fuente ornamental no funcione. Por lo pronto se echan la pelota de un Departamento a otro. Al final deciden echarle la culpa a los de Ventas.

     Los Altos Jefes celebran una reunión que dura cinco horas, y en la que se paren las más brillantes ideas, ninguna de ellas relacionadas con el problema de la Fuente. Y Don Eugenio, el Supremo Director, habla con voz cargada de sabiduría:

     – ¡SEÑORES, ¡La Fuente no funciona! Lo más seguro es que si la fuente no funciona…. Mi instinto de Ingeniero De 1ª me dice que… es por que no le llega agua. ¿Y por qué no le llega agua a la fuente? Pues posiblemente sea porque la bomba de la fuente no funciona, y… ¿por qué no funciona la bomba de la fuente… porque, evidentemente… ¡se ha estropeado!.

     – Es cierto, Eugenio.

     – Y por lo tanto sus piezas no tendrán movimiento.

     Todos, emocionados.

     – ¡Es cierto!

     – ¡Ahora que lo dice!

     – ¿Y cómo no nos habíamos dado cuenta de eso?

     El Supremo los acalla en un gesto.

     – Al no tener movimiento estoy completamente seguro…

     Y mira a los Ejecutivos desafiante.

     – De que no funcionará.

     – ¡Claro, claro!

     – ¡Chisss, dejad que nuestro Director piense!

     Pausa estudiada.

     – Y al no funcionar, la bomba no podrá ejercer su función…

     – Pues ahora que lo dice, señor Director…

     – ¡Axiomático, Eugenio, axiomático!…

     – Creo que estás en lo cierto.

     – Don Eugenio, ¿no le importaría decirnos cual es su función?

     Don Eugenio se retrepa en el sillón y coloca los pies sobre la mesa.

     – Mi misión es mandar.

     – Sí, claro.

     Un silencio. Tartamudeando.

     – Yo… yo me refería a la de la bomba.

     – ¿Qué pasa, te resulta mas interesante conocer la función de una simple bomba que mi función?

     – Por…por supuesto que no. Pero a todos nos gustaría saber cual es la función de la bomba.

     Misterioso.

     – No sé si debo…

     – ¡Ande, señor Director!

     – ¡Por favor, díganoslo!

     Solemne.

     – Señores… Se lo voy a decir.

     – ¡Va a hablar, va a hablar!

     – ¡Callaros, joder, que no escuchamos las palabras de don Eugenio!

     – La misión de la bomba es… Enviar agua hacia la fuente.

     Aplausos. 10 minutos.

     El Director da a luz su siguiente idea.

     – Yo creo que esa bomba, al estar estropeada, debe de repararse con la finalidad de que deje de estar estropeada.

     – ¡Muy bueno, don Eugenio, muy bueno!

     – ¡Chsss!

     – Y la reparará alguien que sepa de bombas…

     – Pues creo que es una buena idea Don Eugenio.

     – Inmejorable.

     – Es que, Señores, siempre he pensado que las reuniones de trabajo se efectúan para tratar temas de trabajo.

     – Axiomático, Don Eugenio, axiomático. Mandaré una nota a “Mundo Empresarial”, para que publiquen su gran idea.

     – Gracias, Rojas. Y ahora que hablas de esa revista, considero que, para pasear por la Fábrica, cambies el ejemplar de 1958 que llevas por otro mas actualizado. Con que sea del año 1989 creo que bastará, ahora que estamos en 2009. Tú, Adolfo, como Jefe de Reparaciones de los equipos, ¿qué opinas?

     El Jefe de Reparaciones, al verse elegido como Supremo conocedor de la bomba, se retrepa en su sillón. Juguetea con la Parker, mira hacia el infinito…

     – Evidentemente… Eh… Evidentemente la bomba ha dejado… eh… de funcionar. ¿Qué es una bomba?… eh… ¿lo sabemos con completa seguridad? Advertimos…eh… advertimos que nos encontramos ante una máquina, una máquina, con numerosos mecanismos que están sometidas a distintos… Esfuerzos. Bien. Si consideramos…eh…eh… Los distintos factores… que pueden provocar unas vibraciones sonoras análogas a arañar una pared… Brrr… ver…brr… brr… (30 minutos de sabia disertación)… Y se construyeron los seis muros que teníamos previstos en la Sección de Fabricación Nº 35.

     Enciende un cigarrillo.

     – Pues… Eh… Evidentemente hemos de considerar que en esa obra se utilizó cemento, ladrillos, arena, albañiles… Claro que no se gastó tanto como en el montaje de la sección de Fabricación Nº 41, en la que colaboré activamente. Recuerdo que el Director General vino un día y preguntó…

     Y les explica, por 578 vez, todo lo que hizo en el montaje de la Sección de Fabricación Nº 35.

     ¿O era la 41?

     – ¿Que sección dijo que era?

     – La 39.

     – Gracias.

     – Sí claro… ¿de qué estábamos hablando?

     Un largo silencio en el que todos bucean en las profundidades de sus agendas para…

     Por fin deciden consultar con la Fábrica alemana que construyó las piezas de la Fuente, allá por el año 1926. Y los alemanes les envían un técnico que habla español, porque sus padres son emigrantes de Murcia. El técnico alemán, después de saludar a la plana mayor de la Fábrica, pide hablar con la persona mas enterada en máquinas, y, al momento, a todos los Cargos Técnicos les surgen problemas por resolver en sus departamentos y se marchan, dejándolo solo. Por fin alguien lo pone en contacto con Vidal que le cuenta todo lo que sabe de la bomba, que es mucho. Y con esta información el especialista confecciona un informe, como si fuera cosa de él, y en alemán, el muy mamón, sabiendo el español a la perfección. Y cobra, por supuesto, 6000 Euros. Don Eugenio, una vez traducido el informe al inglés, por lo que el alemán cobra 3000 Euros, y de ahí al español, 2000 Euros, lo lee con detenimiento, queda pensativo y…

     – Señores, el problema de la Fuente es que la bomba no tenía motor.

     – ¿Y quien le ha dicho a ese técnico alemán que la bomba necesita un motor para funcionar?- pregunta el Ingeniero Jefe de Mantenimiento de Máquinas.

     – Pues cuando el alemán lo dice… Le pondremos un motor a la bomba, a ver qué pasa.

     Y así se hace. Así se hace después de revisar las bombas de las piscinas de los jefes y políticos de la zona.

     Y ese ha sido el glorioso final del problema de la bomba. Y de las mejoras de las Relaciones Laborales que se van a introducir en la Fábrica, según el libro que ha leído El Supremo Director. Al que se le envía el correspondiente informe.

     Pero Don Eugenio no puede dedicarle gran atención, absorbido como está por la lectura del “DECAMERÓN”.

     Deja el libro en su regazo, se toma la medicación contra el infarto y penetra a su gorda mientras trata de vislumbrar otra gran idea. “El ser humano aspira a una vida sexual plena y satisfactoria. De ese modo desaparecen sus traumas, aumenta su creatividad… Es más feliz. Y más productivo.

     ¿Qué tal si…?”

Tagg  al loro, mito, arcaicas, dócil, comunidad, coopera, ir en la onda, asentir, agresividad, gacetilleros, Corporación, cretinos dóciles, ejecutivos

SOBREVIVIRÁS A TU EMPRESA

Publicado enero 10, 2010 por josecclavijo
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SOBREVIVIRÁS A TU EMPRESA

 

MONEY MONEY

Publicado enero 7, 2010 por josecclavijo
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OPTIMIZACIÓN DE PLANTILLA.

Publicado enero 7, 2010 por josecclavijo
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     Don Eugenio Ponce, el director de las Manufacturas, sacó a relucir su faceta más humana en el asunto de la reestructuración. Celebró una gran fiesta a la que invitó a toda la plantilla. A los postres, cuando el vino se había convertido en euforia, les dirigió la palabra. Fue breve, tan solo unas palabras. Estas:

     – ¡Señores, estáis todos despedidos!. Pero la empresa, en un rasgo de bondad, ha alquilado unos autobuses que os llevarán a las oficinas del Paro.

     Se iniciaba la optimización de la plantilla. Quedaron algunos Jefes de Departamento por aquello de “tener muchas cosas que decir, y ninguna buena”. Y la Fábrica continuó funcionando gracias a su absoluta automatización y la colaboración de obreros que pagaban sus buenas pesetas por trabajar en la empresa.

     Para no perder la antigua y querida organización, los Jefes de Departamento se autoaplicaron la multiplicidad de funciones, lo que presuponía efectuar el trabajo, comportarse, tomar la personalidad de unos 30 a 40 empleados a la vez. 

     Veamos el caso de nuestro entrañable Don Gerardo. Continuó como Jefe de su extraño Departamento, pero con un handicap: no tenía personal al que putear. Fácil, él interpretaba, con gran convicción, el resto de los empleados. Gerardo-sindicalista era un acérrimo enemigo de Gerardo- Jefe del Departamento.

     Lo llamaba por teléfono desde una cabina pública, para no ser localizado, y le dejaba en el contestador los más imaginativos insultos, las intimidades de Gerardo-Jefe del Departamento que Gerardo-sindicalista tan bien conocía. Lo llamaba impotente, picha lacia y degenerado. No contento con esto, Gerardo -sindicalista mandaba anónimos a Gerardo-Jefe de Proyectos, otro de los jefes, al que lo acusaba de estar corrompido por Gerardo-Contratista de Obras, al que concedía los mejores trabajos. Para dar veracidad a esta acusación, Gerardo-Contratista se vio en la necesidad de pedir un préstamo en el Banco, y, con este dinero, comprarle a Gerardo-Jefe de Proyectos un grandioso frigorífico, pingüinos incluidos. Gerardo-sindicalista, escondido en las cercanías del chalet de Gerardo-Jefe de Proyectos, fotografió la descarga del gigantesco frigorífico, amén de hacerse con una fotocopia de la factura de compra. Con estas pruebas tuvo motivos para insultar a Gerardo-Jefe de Proyectos, que se quejó a Gerardo-Jefe de Personal del acoso al que lo sometía Gerardo-sindicalista. Gerardo-Jefe de Personal envió a Gerardo-botones para que localizara a Gerardo -sindicalista. Gerardo-botones, que se reía a escondidas de Gerardo-Jefe de Personal, localizó a Gerardo-sindicalista. “Tío, que te manda llamar a su despacho el tontorrón del Jefe de Personal”. Allí, en el despacho, Gerardo-Jefe de Personal y Gerardo-Sindicalista, tuvieron un duro enfrentamiento que dejó muy cansado a Don Gerardo, ya que, según el diálogo, tenía que ponerse a un lado u otro de la mesa. Finalmente se impuso la autoridad, y Gerardo-Jefe de Personal, en una diatriba en la que llegó a aporrear la mesa, puso en su sitio a Gerardo-sindicalista y lo sancionó. Gerardo-sindicalista se marchó del despacho dando un sonoro portazo. Rápido dio un gran salto, se introdujo en el despacho, y, como Gerardo-Jefe de Personal, se asomó y amenazó a Gerardo-sindicalista con despedirlo. Su actitud fue celebrada por Gerardo-psicólogo de personal y por Gerardo-Jefe de Mantenimiento, que pasaban por allí.

     A continuación Bernardo-Jefe de Personal tuvo que asistir a una reunión en el despacho de don Eugenio-Director, junto con Eugenio-Jefe de Fabricación, Eugenio-Jefe de Ventas y Eugenio-Jefe de Administración.

     Dos horas después Bernardo-Jefe de Personal vuelve a su despacho. Se siente satisfecho por su jornada laboral, y se pavonea ante Bernardo-secretaria, que lo mira insinuante. Bernardo-Jefe de Personal se excita, echa el cerrojo de la puerta del despacho y la besa en la boca. Las manos de Bernardo-Jefe de Personal acarician el cuerpo de Bernardo-secretaria, que se retuerce de placer. Decide penetrarla por el ano, por lo que Bernardo-Jefe de Personal introduce por el esfínter de Bernardo-secretaria un soberbio pene de plástico. Bernardo-secretaria promete amor eterno a Bernardo-Jefe de Personal. Luego tiene un largo orgasmo y queda exangüe sobre el suelo del despacho. Bernardo-Jefe de Personal comprueba que son las doce, por lo que, junto a sus Bernardo-Subordinados del Departamento, y los Bernardo-Componentes del Comité, deciden tomarse, entre todos un par de botellas de Jerez. Diez minutos después, los Bernardos están completamente borrachos. ¡A dormirla!.


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