¡SI QUIERES SOBREVIVIR!…. DEBES ESTAR AL LORO

 

¿QUIERES SOBREVIVIR EN TU EMPRESA?  PROCURA, EN TODO MOMENTO  “ESTAR AL LORO”

     Detrás de cada relato de éxito hay un mito. Todos los seres humanos necesitan del mito, del héroe. En el fondo de todo eso está la creencia de que somos imprescindibles para la Empresa en la que trabajamos. Una autora norteamericana, Corinne Maier, habla sobre la desilusión de trabajar en una empresa con planteamientos dictatoriales, al estilo antiguo, una empresa en la que los trabajadores son ignorados por los mandos. Que, como prueba de su gran imaginación, dirán cosas como:“¿Qué querrán? ¿No tienen un trabajo?” Ser un empleado dócil y creer en la necesidad de un mito es lo que sostiene a muchas personas en el trabajo. Este mito, la pertenencia a una comunidad, a fundirse con ella… es la más importante de todas. En una empresa al estilo antiguo el discrepar de la política de la empresa está muy mal visto. “No coopera”, “no va en la misma onda”, “no saldrá en la foto”, y, para cooperar, para ir en la misma onda, para salir en la foto, hay que integrarse en el rebaño. Los líderes siempre preferirán a los imbéciles, a los que asienten a todo, los no “conflictivos”, dóciles. De cualquier modo, y como apunta Herbert Marcuse en “La agresividad en la sociedad avanzada: “El individuo que funciona normal, adecuada y saludablemente como ciudadano de una sociedad enferma ¿no es un enfermo?” Para sobrevivir en este tipo de empresas hay que estar “Al loro” Y sucede que:

     “Los gacetilleros fabriles afirman que un grupo de Jeques Árabes, dueños del 85% de las acciones de La Gran Corporación, visitarán las instalaciones. De inmediato, un vendaval de Cultura Islámica ha asolado a todo el Personal de la Fábrica, especialmente a los promocionables. Por lo pronto nuestros Altísimos Ejecutivos han apostatado de la Religión Católica, se han borrado de los Cursillos de Cristiandad, del OPUS, y de las Cofradías Varias y se han hecho musulmanes. Se ha circuncidado el 80 por ciento de la plantilla. El otro 20% se ha puesto un implante de pene, para no desmerecer de los moros. El resto son mujeres y se les ha obligado a quedarse en sus casas, haciendo albóndigas. De ternera, por supuesto. El “jalufo” ni pensar en él. Las mujeres han ido al Comité de la Empresa a protestar. Y han salido de allí vestidas con un burka. Los más racistas han cambiado la expresión de “sucios moros” por la de Hermanos Musulmanes.

        Imbuidos todos los empleados de la cultura islámica se ha decidido no poner cubiertos en el comedor de la Fábrica, con lo que los potajes han tenido que ser engullidos con la ayuda de las manos. La mayor dificultad se ha tenido con la sopa del cocido. Los fideos que se escapan entre los dedos. Y el cocido, sin tocino ni morcillas ni chorizo para poder hacerse “la pringá”. Una vez acabados de comer se ha iniciado un concierto de eructos. Y al veinteavo eructo de Don Eugenio Ponce, el Supremo Director…  

     – No, paisa – le ha dicho Ben Hamido, el asesor en cultura Islámica, la patera sea con él – solo tener que hacer un eructo. Eso estar mucho bueno. Pero muchos eructos estar porquería.

     Uno de los Altos ejecutivos, otrora destacado miembro del Frente de Juventudes, ha escrito un largo panfleto contra los Reyes Católicos, por haber echado de España a nuestros Hermanos Musulmanes y ha firmado una orden de trabajo a las Contratas de Pintura para que le hagan 415 grandes pancartas con la leyenda: ¡ABAJO LOS REYES CATÓLICOS!…

     – ¿Y por qué precisamente 415 pancartas?

     – Según la Norma 35.628. Y, con la pintura que les sobre le dan un repaso a mi chalé.

     – Don Bernardo, si le parece se lo pintamos entero. Con cargo a la cuenta de la recepción de los moros…

     – Bueno, si se empeñan.

     Todos se han comprado el CORÁN, que nadie se ha leído, y LAS MIL Y UNA NOCHES, que tampoco se han leído. Y revistas del corazón, que sí se han leído. Por ver quien corta el bacalao en el país. Cosas de la Economía.

     Los de piel más blanca y cabello rubio han sido obligados a ofrecer su virginidad anal a las necesidades sexuales de los Jeques y su largo, largo séquito.

     – Y nosotros ¿qué sacamos de todo eso?

     – Hombre, algo sacareis.

     – ¿Un ascenso?

     – No, pero disfrutaréis mucho, os lo aseguro.

     Los sindicalistas y jefecillos varios, han aprendido árabe literario. Los de Comisiones Obreras han adornado las paredes de sus locales con largos párrafos del Capital, en árabe. Los de UGT han hecho lo mismo. Y los del Sindicato afín a la Empresa… lo que esta tenga a bien disponer.

     Aún más, a partir de estos momentos, para ocupar ciertos puestos es necesario ser descendiente de andaluces, mejor aún de árabes, desde la 43 generación.

     Dentro de la Fábrica ha surgido un partido independentista. Será financiado por los países del Golfo.

        Y El Supremo Director, con voz llena de sabiduría, ha hablado a sus muy queridos trabajadores.

     – Señores La Gran Corporación luchará por su independencia del resto de España. Busquen a algún jesuita vasco para que nos asesore. Y que todos lleven sombrero cordobés. Y que el jefe Benito redacte unas Normas sobre la preparación de bombas y como colocarlas en las barriadas obreras.

     Y ha leído un apresurado manifiesto en el que se pone a España a parir. Correrá la sangre. La de los obreros, claro. Las armas las pondrá El Líder libio El-Gaddafi.

     Pensando en un futuro gobierno, Rojas, el llamado Antoñita la Fantástica, ha propuesto:

     – Al Supremo Director como nuestro futuro jefe de Gobierno.

     – Muchas gracias, señores, pero yo no soy digno…

     Ya, pero como es el Supremo director…

     Y el resto de los Altos Ejecutivos se han distribuido los distintos gabinetes. El señor Rojas ha escrito unas loas. Como ningún jefe las querido leer, por la noche se las lee a su familia. Que tampoco le hacen caso.

     Se ha declarado la guerra santa a los envilecidos pueblos del Norte, pues. Gente que consumen grandes canti­dades de vino oscuro (Rioja lo llaman ellos), pues, y derivados del cerdo que llaman chorizo, pues, y con un odio asesino y un desprecio feroz a los que no tengan el grupo sanguíneo AB, especialmente si son españoles. Y no tengan un pariente cura en la familia. O monja. Pues.

     Los Jefes Supremos, vestidos con lujosas chilabas de fina tela, sin soltar sus documentos de pasear por la Fábrica, han celebrado una reunión de pasillo para decidir qué tipo de recibimiento dispensar a tan egregios personajes. El Euro sea con ellos.

     Para tratar de este asunto han tenido una reunión de urgencia, rondando la crisis. De cuatro horas. Las que aguanta el Supremo Director sin mear. Los ejecutivos aguantan menos. Pero que se jodan. ¡Hay que sudar el cargo!

     Vidal, el encargado de las reparaciones de las máquinas, y que tan bien conoce la Fábrica, le ha comentado a Rojas:

     – Podían limpiar el jardín y adornarlo un poco.

     La noticia retornada a Vidal es que:

     – El señor Rojas ha pensado en la necesidad de limpiar el jardín y adornarlo un poco. Se echará mano de los parados que están en la puerta de la Fábrica.

     La necesidad de adornar el jardín de entrada ha motivado al Departamento de Ingeniería, que se ha puesto a diseñar los más bellos jardines, jardines que empequeñecen a los Colgantes de Babilonia. El encargado Vidal, cuando se ha enterado le ha comentado a Rojas:

     – Un buen jardín necesita, como mínimo, de 1 año para que crezcan las plantas. Es más aconsejable ir a unos viveros y traerse macetas.

     La noticia retornada a Vidal.

     -El señor Rojas ha pensado que es más aconsejable ir a unos viveros y traerse macetas.  

     El Jefe de Compras Varias se ha encargado de ello. Se han comprado 400 macetas. Él se ha quedado con 200 macetas, para el Jardín de su chalé. Y las otras 200 para el jardín del Supremo Director. Y para el jardín de la Fábrica una guerrilla de 20 promocionables ha hecho una razzia floral por el Cementerio Municipal. Al guarda del Cementerio le han prometido colocarle el hijo en la Fábrica. Y el otro se lo ha creído. Y, por colaborar, ha cogido todas las flores del Cementerio y las ha llevado a la Fábrica. Las coronas también, con sus lacrimógenos lazos. El hombre ha actuado con buena intención, ¡ingresarlo en un Psiquiátrico por eso!

     El encargado Vidal le comenta al Señor Rojas.

     – Deberían de limpiar la maleza del jardín y quitar toda la chatarra amontonada sobre la fuente ornamental.

     Así que el encargado Vidal se dirige hacia donde está la fuente. Tendrá que revisarla para que pueda entrar en funcionamiento.    

     Por la mañana el encargado Vidal llega con la noticia, fielmente dada a los Muy Altos Jefes, de que la fuente ornamental no funciona. Pero todos le han dado largas, ocupados como están en aprender francés, sus costumbres, la historia de Francia. ¿Cuánto debe durar un banquete que se precie? Fecha de la primera menstruación de Juana de Arco. Años de cosecha de los vinos servidos a la mesa de Luis XIV.

     Sí, se rumorea que los árabes han vendido su participación en La Gran Corporación a una Compañía Francesa. Los Altos Jefes, jefecillos y promocionables, de inmediato, se han puesto a las órdenes de un tal De Gaulle, del que, por llevar muerto 30 años, reciben consignas a través de una médium. Al principio el General se ha negado a compartir La Grandeur de la France “avec les petites espagnols”, muertos de hambre. Piojosos. No obstante, toda la Plantilla se ha hecho de la Resistencia Francesa, esa organización a la que, entre 1940 y 1944, pertenecieron todos los franceses, menos el 99,5% de ellos, que colaboró con los alemanes.

     (El Departamento de Organización de los Trabajos emite una solicitud de trabajo, de GRAN PRIORIDAD, por la que todos los empleados quedan obligados a transportarse mentalmente a la Francia ocupada de 1944.

     1944, en una ciudad francesa. Sobre el húmedo empedrado de una calle solitaria y antigua se reflejan las luces de las farolas. Una lejana Edith Piaff canta el “Himno al amor” y todo es invadido por una gran melancolía. Una ventana en la que se apaga la luz. En una pared varios avisos del ejército alemán, escritos en francés, con las fotos de los de la Resistencia. Se les busca por ser enemigos de la Alianza Franco-Alemana. Y, en blanco y negro, en una buhardilla, iluminada tenuemente por un flexo, con las ventanas tapadas con una manta, todos se ven con unos auriculares puestos y un cigarrillo en la comisura de los labios, mientras reciben instrucciones desde Londres para La Resistencia a través de un emisor-receptor muy recargado de antenas y botones. Todos son un alter ego de Jean Gabin, camisa negra, corbata blanca y traje cruzado de color negro con rayas blancas y, casi tapándoles la cara, la visera de una gorrilla con la marca de un conocido vermut.

     - Aquí la BBC. Les habla la Francia Libre. Tenemos un mensaje para Trueno Azul, digo… Rojo… ¿o es azul?.. bueno. Los amplios…No, largos sollozos de los… ¿aquí que pone?; violines… eso violines de… Pri… ma… vera, no, perdón violines de Otioño… No, Otoño-hieren mi… corazón… perdone mi general, aquí dice una cosa muy rara, no sé qué de violines de Otoño que hieren mi corazón-con una languidez monótona. ¡Con poyadas como esta no sé cómo coño vamos a ganar la guerra!¡Y yo ya perdí una guerra en España!

     -¿Quién ha colocado al tontorrón del republicano español en la radio? ¡Ya le ha tenido que decir a los alemanes la contraseña para la Resistencia! ¡A que nos jode el desembarco en Normandía!)

     El personal fijo de la Fábrica se esconde en los sitios más insospechados, según la descripción de la Solicitud de Trabajo emitida.

     – No es por huir del trabajo. Nos ocultamos de la Gestapo, ¿sabe? Muchachos, ¡Viva De Gaulle!

     – ¡¡Viva!!

     Y, todos firmes, con lágrimas en los ojos, cantan La Marsellesa:

¡Allons enfants de la Patrie,

Le jour de gloire est arrivé!

     – Hemos formado una guerrilla para luchar contra los alemanes.

     Muchos han cambiado el escapulario de la Virgen del Carmen por la Cruz de Lorena. También le han pedido armas al Gadafi para luchar contra los ejércitos de Hitler.

     – ¿Y qué ha dicho El Gadafi?

     – Españoles nunca hablar derecho, estar tontones.

     Al no conseguir armas, los de la Resistencia le han prendido fuego a unos talleres de la WOLKSWAGEN y de la MERCEDES, y han puesto varios petardos en una colonia de jubilados alemanes que esperan la muerte en una Urbanización cercana, creyentes de que están en Grecia.

     “- Frau Marianne, como verá estos griegos han perdido el respeto al III REICH.

     – Nuestro Führer se lo hará pagar caro.

     – Envíe un informe a Berlín. ¿Y los hornos?

     – Ahí van, tirando.”

     También han quemado un retrato de Agustina de Aragón. Y le han roto la bandurria a un sujeto bajito y con bigote que trabaja en Administraciones Varias y que en todas las fiestas de la Fábrica tocaba “Padam, Padam”, la canción de Edith Piaff. Por lo menos que se hubiera aprendido otra.

     -¿Y qué han dicho los dueños franceses de todo esto?

     -Van a reestructurar la Empresa.

     Pero a Vidal, en lugar de prepararse para luchar en la Resistencia Francesa, lo que le preocupa es la fuente del jardín, por lo que continúa por el pasillo de las oficinas esperando que alguien de entre aquellos insensibles se conmueva con la inquietante noticia de la avería.

     Y el 1º jefe de producción, sin pararse, obligando a Vidal a seguirlo como un perrillo.

     – ¿Y dice usted que es la fuente ornamental?

     – Si señor, la que iban a poner en marcha en honor de NUESTROS HERMANOS MUSULMANES.

     – ¡Ah, los moros apestosos que habían comprado la Fábrica!- Procesa mentalmente la noticia – ¡Vidal, Vidal!, ¿Y eso es un problema para usted?, ¿Qué pasa si no funciona la fuentecita esa? ¿Se deprime la gente? Seriedad, por favor, seriedad.

     Vidal queda confundido. Realmente la fuente aquella no significa nada para el proceso productivo. Y en este convencimiento se dirige hacia la salida.

     Y, justo allí, ante la puerta, el Supremo Director ha improvisado una reunión de trabajo “pasillal” con los mismos Altos Jefes que acaban de inhibirse en el tema de la bomba de la fuente, todos ellos vestidos con trajes regionales franceses y habiendo cantado previamente La Marsellesa y llevando bajo el brazo unas larguísimas baguettes con la bandera de Francia en el extremo. La reunión tiene las mismas motivaciones que todas: ser contemplados y escuchados por los desmotivados empleados. Desafortunadamente todos los empleados están escondidos para no caer en las garras de la GESTAPO.

     (Don Bernardo ya tiene preparada una lista con los nombres de los 2.500 empleados de La Corporación a los que habría que fusilar por colaboracionistas cuando se libere Francia. O sea, a todo el personal de La Gran Corporación. Él también está en la lista. Afortunadamente ha roto aguas, como siempre que hay un problema, y se ha tenido que marchar a su casa).

     Don Eugenio, el Supremo Director, en un francés de emigrante español, andaluz y analfabeto, les explica a sus Colaboradores (los obreros son “la gente esa”) el tipo de relaciones laborales que desea, según ideas entresacadas del último libro que acaba de leer el Supremo Director.

     O sea, ÉL. DON EUGENIO.

     – Señores – les dice – el personal ha de sentirse motivado por nuestra actitud. En una gran Organización, y nosotros lo somos, se generan multitud de problemas, de distinta entidad, pero problemas a fin de cuentas. Y todos nos deben de preocupar, al margen de su mayor o menor importancia.

     – Es cierto Don Eugenio – le confirma el 1º jefe de Producción.

     – Estoy de acuerdo con usted – continúa el 1º jefe de Mantenimiento.

     – Siempre he pensado de ese modo – termina Rojas disimulando un eructo con sabor a Fino La Ina.

     Vidal, al encontrar tan selecta reunión, no interceptando la salida, (intercepta un mueble, un caballo, un cajón con las obras completas de los Clásicos Españoles, pero un alto jefe nunca), sino generando jugosas ideas, se plantea salir al exterior por una ventana. Y las únicas utilizables son las del servicio de señoras. Ahora ¿cómo se las ingenia él para salir por allí sin que le vean y comiencen a murmurar que está liado con alguna de las ya no tan rutilantes señoras? Recuerda la historia fabril e inverosímil de los condones que atoraban las cañerías de los servicios de señoras….

     Afortunadamente el Supremo Director se fija en él e intenta refrendar su disertación con un ejemplo.

     – Veamos este hombre. Acérquese.

     El distinguido grupo se abre para acoger en su seno a un tembloroso Vidal.

     – Dígame – Don Eugenio, paternal, con dulzura, lo toma por el brazo – ¿tiene algún problema?

     – Pues… – Vidal recuerda la regañona – no señor… No.

     – Vamos, vamos – le insiste el Director, en tono patriarcal – algún problema habrá, somos una entidad viva, no lo olvide…

     Y es que al Supremo director le toca el día de pensar: “porque sin problemas, ¿qué coño pinto yo aquí?”. El pobre no ha llegado a advertir el aspecto decorativo de su cargo.

     – Pues… – Vidal mira temeroso a los altos dignatarios que, unos momentos antes, habían anulado la importancia de la avería – …la fuente no funciona.

     ¡La Fuente no funciona! ¡La Fuente no funciona! ¡La Fuente no funciona! ¡La Fuente no funciona! Ante tan desoladora noticia la sorpresa, el espanto, la alarma se muestran maquinalmente en el sublime rostro del Director.

     – ¿Que la fuente no funciona? ¡Pero eso es gravísimo!

     La sorpresa, el espanto, la alarma, se reflejan condicionalmente en las caras de los Altos dignatarios.

     – La desgracia ha caído sobre nosotros.  

     – Es cierto, un problema grave – remata el 1º jefe de Producción.

     – ¡Rápido, convoquen una reunión! Quiero que asistan los jefes de Muy Alto Nivel – y Don Eugenio sale disparado hacia su despacho para hacer una relajación de 20 minutos que le dejará en condiciones óptimas para poder llevarles la contraria a sus subordinados.

     El Muy Alto Jefe de Mantenimiento y el Muy Alto Jefe de Producción transmiten la noticia y la orden de reunirse, que se extienden por el inmenso complejo más o menos así:

     – ¿Ya os habéis enterado de la noticia?

     – ¿Hay cambios en el organigrama?

     – No, que se ha estropeado la Fuente.

     – ¿Estáis hablando de la Fuente?

     – Eso me estaba contando este.

     – ¿Todo normal?

     El grupo contesta al unísono:

     – ¡Eso quisiéramos nosotros!

     Jefe, con aire de conocer los más profundos secretos de la Fábrica.

     – Algo he oído de una fuente que se ha averiado.

     Y continúa la propagación de la mala nueva.

     – ¿Qué sucede?

     – ¿No te has enterado? El Supremo Director ha dicho que la fuente se ha averiado.

     Una bajada de tensión, y caída al suelo.

     – Oye, ha pasado algo gordo, ¿verdad?

     – Me han dicho que hay un grave problema en un equipo muy importante de la Fábrica y que afecta grandemente a la producción.

     Y uno de los de piel blanca y pelo rubio pregunta ansiosamente:

     -Oíd, ¿se sabe algo de los del séquito de los moros? Concretamente de uno que se llamaba Hassan.

     – En Urgencias. (Borracho perdido).

     Y el rubio se echa a llorar de un modo desesperado.

     Y la noticia se modifica, transmuta, expande, engrandece, por todos los rincones de la Fábrica.

     – Los jefazos tienen una reunión urgente.

     – ¿Por lo de la avería de la Fuente?

     – Sí.

     – ¿Qué le pasa a esa Fuente?

     – ¿No te has enterado?… Joder, lo sabe todo el mundo, lo de la Fuente que se ha averiado…

     – ¿Y qué?

     – Pues que el Supremo Director está muy, pero que muy preocupado.

     – ¿Como cuanto de preocupado?

     – ¡Imagínate!

     – ¡Tanto!

     – Lo que yo te diga.

     – ¡Joder, pues no lo sabía!

     Y le da una subida de azúcar. Los de la UCI se encargan de él.

     Llega otro, se queda mirando como se llevan a su compañero en una camilla. ¡Uno menos para promocionar!

     – ¿Qué es lo que no sabía el Díaz?

     – Lo de la Fuente.

     – ¿La Fuente?

     – La Fuente. Además, si quieres que te diga mi opinión, yo ya me esperaba que esto ocurriera un día u otro.

     – Pues dicen que eso supondrá la parada de la producción durante tres meses por lo menos.

     ¡La Fuente no funciona! ¡La Fuente no funciona! Un breve silencio. Todos, con los ojos cuajados en lágrimas, asumen que deben estar preocupados por la Fuente. Y lo están. Muy, muy preocupados, según Norma 13.578 “Expresiones de Pesadumbre en los casos designados por el Supremo Director”. Pero, de momento, lo que más les preocupa es saber dónde coño está la dichosa Fuentecita, cómo es, y para qué carajos sirve. Se rumorea que unos técnicos alemanes vienen en un vuelo especial de la OTAN para resolver el problema.

     El Supremo director les pregunta a los del Departamento de Ingeniería sobre el problema de la bomba de la fuente.

     – Pues no sabemos como meterle mano, la verdad.

     – Ya. Entonces le encargaremos el estudio a una empresa de Ingeniería Alemana. Ella nos sacará de apuros como este… y otros análogos que se nos puedan presentar.

     (Traducción: Os jugáis el puesto, chatos).

     De inmediato los ingenieros comienzan a calcular, no importa qué, el caso es calcular, no quedarse anquilosados.

     – ¡Días Gloriosos para la Gran Corporación!- exclama eufórico Rojas, en su 5ª copita de Fino La Ina. Y, desde algún sitio, alguien le lanza los restos de un desayuno, que se estampan en su reluciente calva.

     Como resultado de todo esto se hacen 237 informes sobre los más diversos temas, “Repoblación Forestal en el Desierto del Sahara”, “Como quitarse de encima a toda la plantilla”, “La Líbido y el Más Allá”, “El Darwinismo y la boina vasca”… Y así. Total ¡cómo no los van a leer!

     Y en los servicios de señoras, la cincuentona señorita Lucinda y las otrora gentiles damitas retocan su fachada por enésima vez en la que va de mañana y se miran al antipático del espejo que les muestra imperfecciones sin cuento, producto de buenas y grasientas comilonas en las Ventas de las cercanías.

     – Se lo he oído a uno de los jefes. Hay un problema muy grande en la Fábrica. Me parece que la paran.

     – Esos son capaces de aprovechar esta parada para hacer una reestructuración de la plantilla.

     Todas tiemblan recordando la hipoteca de la casita de la playa, los tres niños estudiando, las vacaciones, el coche. Y la señorita Lucinda, teme por su alocada vida amorosa.

     (-¡No, no, Lucinda, otra vez tu, no!

     – Padre, que quiero confesarme.

     – Bueno… dime

     – ¡Otra vez, padre, otra vez!

     – Otra vez ¿qué?

     – Mi marido que por las noches quiere orgías sexuales y se lleva a sus amigotes para que me gocen también…

     – Estoo…

     - …mire, anoche me lo hicieron contra natura, de todas las maneras posibles…

     – Pero Lucinda…

     – Luego tuve que hacerle a él y a sus amigotes porquerías con la boca.

     – ..Estoo, quisiera que comprendieras…

     – Me pusieron en muchas posturas, que si sentada a caballo de frente, que si sentada a caballo, de espaldas, que si boca abajo, que si boca arriba, ¡torrentes de semen recorrían mi cuerpo!…

     - Sí. Si, todo lo que tú quieras, hija mía. Pero te advierto que para poder confesarte de todo eso… ¡primero lo tienes que hacer!…¡lo que no es tu caso porque te quedaste soltera…! Pero si tantas ganas tienes de pecar, a juzgar por las cientos de veces que te confiesas de lo mismo, peca, hija, peca, pero de verdad. Búscate un chorbo, págale y que te haga todo eso. Y después, te confiesas, pero no te confieses de tus fantasías, porque, hija, no te has comido un rosco en toda tu puñetera vida. Cuando te confieses que sea de pecados de verdad. Así ni tu te engañas ni yo me tendré que pegar tres duchas de agua fría por imaginarme lo que me cuentas. ¡Con el catarro que tengo!

     El padre, sin parar de toser, sale rápido del confesionario).

     ¡La Fuente no funciona! ¡La Fuente no funciona! Los grupos, una vez extendida la noticia y entristecerse por ella en fiel cumplimiento de la Norma antedicha, deciden que es necesario continuar con la labor diaria y tratar de olvidar tan grave suceso.

     La noticia de la avería trasciende fuera de la fábrica, y la emisora de televisión Comarcal da tan patético comunicado. Y el editor del periódico local pone la noticia en primera página, desplazando a guerras, catástrofes y corrupciones.

     “Grave Crisis en la Fábrica provocada por motivos técnicos”.

     Y el gacetillero le dedica, además, un editorial donde se magnifica la importancia de la Fábrica en los destinos de la Región, para acabar con vagas consideraciones sobre la vanidad mundana y la brevedad de la vida. Y es que el gacetillero no tiene ni puñetera idea de cómo es la Fuentecita. (Tampoco la tienen los altos Jefes de la Fábrica, y encima les pagan sus buenos euros, amén de las canonjías de rigor) Y, además, el gacetillero es de carácter depresivo, porque él quiere escribir una novela sobrecargada de amargura, como hacían los existencialistas. Pero, cada vez que la empieza, se deprime aún mas, le da por llorar y tienen que internarlo en un Psiquiátrico. Y en esas anda el hombre.

     Por la ciudad corren rumores de crisis, y los sindicalistas se reúnen para desempolvar sus pancartas tratando de encontrar alguna que haga referencia a crisis laborales.

     Y, en la Fábrica, un fúnebre cortejo de Altos y Medianos Mandos, en perfecto orden jerárquico, presidido por el Supremo Director, y seguidos a una respetuosa distancia por el encargado Vidal, el hombre que más sabe sobre todos los artilugios de la Fábrica, se dirigen hacia el diminuto jardín de la entrada donde está ubicada la Fuente.

     Los ejecutivos quedan ante ella entristecidos, al borde del suicidio, y luego miran con suspicacia a Vidal. ¿No tendrá su parte de culpa? ¿No pertenecerá a alguna banda anarquista? Se rumorea que lee libros que no son de carácter técnico.

     Entonces el Supremo Director envuelve a todos con su prosa poética. Y habla muy duramente, con escondida rabia, mientras no cesa de comer nueces que le parte el jefe Rojas. Habla de cómo el personal no presta la debida atención a las instalaciones de “Nuestra querida Corporación”. En especial a la fuente.

     ¡La Fuente no funciona!

     -El señor Director tiene toda la razón, Vidal. Este problema debió de plantearlo hace un año. ¿No es cierto señor Director? – le dice el 3º jefe de Mantenimiento.

     -O dos. ¿A que sí, señor Director? – manifiesta el 2º jefe de Mantenimiento.

     -Debió de prever esta eventualidad. ¿No le parece señor Director? – le inculpa el 1º jefe de Mantenimiento.

     -Esta fuente es prioritaria sobre cualquier otro equipo de la Fábrica. ¿A que tengo razón señor Director? – sostiene el Gran Supervisor de Supervisores de Máquinas.

     -¡A saber en qué empleará su jornada laboral! ¡No piensa usted en las gravísimas inquietudes de nuestro señor Director!- le reprende el 1º jefe de Producción.

     ¡La Fuente no funciona! Y Vidal se siente culpable y condenado. Nunca debió de cometer el imperdonable error de perturbar con malas noticias la incesante creatividad de tan ilustres personalidades.

     Cuando se marchan, el tonto oficial y eventual jardinero, Manolito el Poca Picha, se echa a llorar.

     – ¡Que desgacia, Vidal, que desgacia tan gande!…

     Y llora desconsoladamente durante cinco minutos. Después se suena la nariz.

     -¿Y tu sabes quien se les ha muetto?

     – ¿A quien, Manolo?

     – ¡A los jefes, a quien va a sé! ¿No tas dao cuenta la cara de pena que llevan to’s?

     -No, no se les ha muerto nadie. Lo que sucede es que están muy, muy preocupados por la avería de la Fuente.

     – ¡Ah!…

     Manolito mira la fuente durante 5 minutos, luego cierra los ojos con fuerza durante otros 5.

     -Oye Vidal, yo quisieda peocupanme po la Fuente también, pero no puedo, ¿tu crees que me echarán por eso?

     El Supremo Director decide que se debe actuar con prontitud y firmeza. A las puertas del gigantesco complejo fabril se van agrupando multitud de curiosos. Corren los más disparatados rumores. Los medios de Comunicación los contemplan y los cámaras de 3 cadenas de televisión saltan la barrera y se acercan al exquisito círculo de Altísimos Jefes, lo que motiva que todos ellos, sin excepción, adopten posturas de Ejecutivos de Telenovela.

     – ¿Por favor, nos pueden avanzar alguna noticia? – le preguntan a un Jefe de Muy alto Nivel, inmediatamente fulminado por la mirada iracunda del Supremo Director.

     – E…eso se lo puede decir nuestro Director – y les señala a Don Eugenio, que los recibe con bonhomía.

     – Señores estos momentos son, indudablemente, críticos para nuestra Corporación (¿me pillan bien con las cámaras? ¿No sería mejor un primer plano, en contrapicado, para realzar mi venerable figura?)- Afortunadamente contamos con los medios técnicos y humanos para afrontar el duro reto que se nos presenta.

     – ¿Es cierto que quieren reducir la plantilla?

     (Oye, Eugenio, no sería mala cosa, ahora que lo dicen. Imagínate lo contentos que se pondrían en la Central de Gibraltar).

     – Buenoooo, les diré que para afrontar el futuro, y si los resultados de la Empresa no mejoran, tendremos que ir hacia una reducción de personal. También pensamos cobrar por el uso de los ordenadores, herramientas de trabajo y el agua utilizada en los servicios. Y, para ayudar a La Gran Corporación, nuestro personal trabajará los fines de semana en Bares de Copas y haciendo la calle.

     La entrevista termina. Y el atribulado cortejo regresa a las oficinas sin abandonar sus adquiridas expresiones de turbación, tristeza, aflicción y desconsuelo.

     Se celebra un TE DEUM en rogativa por la pronta reparación de la fuente. A la ceremonia religiosa invitan a los políticos ateos, para joderlos, y le da un infarto al obrero más antiguo y más rastrero.

     – Es que el Manolo siempre vivió muy intensamente los problemas de la Fábrica.

     – ¡Es que el Manolo siempre fue un pelota!

     El Cardenal aprovecha la ocasión para tratar de buscarle a su sobrino un curro bueno en la Fábrica. Al maricón no, al otro, al del pelo rapado.

     En la Fábrica continúan indagando en los posibles culpables de que la fuente ornamental no funcione. Por lo pronto se echan la pelota de un Departamento a otro. Al final deciden echarle la culpa a los de Ventas.

     Los Altos Jefes celebran una reunión que dura cinco horas, y en la que se paren las más brillantes ideas, ninguna de ellas relacionadas con el problema de la Fuente. Y Don Eugenio, el Supremo Director, habla con voz cargada de sabiduría:

     – ¡SEÑORES, ¡La Fuente no funciona! Lo más seguro es que si la fuente no funciona…. Mi instinto de Ingeniero De 1ª me dice que… es por que no le llega agua. ¿Y por qué no le llega agua a la fuente? Pues posiblemente sea porque la bomba de la fuente no funciona, y… ¿por qué no funciona la bomba de la fuente… porque, evidentemente… ¡se ha estropeado!.

     – Es cierto, Eugenio.

     – Y por lo tanto sus piezas no tendrán movimiento.

     Todos, emocionados.

     – ¡Es cierto!

     – ¡Ahora que lo dice!

     – ¿Y cómo no nos habíamos dado cuenta de eso?

     El Supremo los acalla en un gesto.

     – Al no tener movimiento estoy completamente seguro…

     Y mira a los Ejecutivos desafiante.

     – De que no funcionará.

     – ¡Claro, claro!

     – ¡Chisss, dejad que nuestro Director piense!

     Pausa estudiada.

     – Y al no funcionar, la bomba no podrá ejercer su función…

     – Pues ahora que lo dice, señor Director…

     – ¡Axiomático, Eugenio, axiomático!…

     – Creo que estás en lo cierto.

     – Don Eugenio, ¿no le importaría decirnos cual es su función?

     Don Eugenio se retrepa en el sillón y coloca los pies sobre la mesa.

     – Mi misión es mandar.

     – Sí, claro.

     Un silencio. Tartamudeando.

     – Yo… yo me refería a la de la bomba.

     – ¿Qué pasa, te resulta mas interesante conocer la función de una simple bomba que mi función?

     – Por…por supuesto que no. Pero a todos nos gustaría saber cual es la función de la bomba.

     Misterioso.

     – No sé si debo…

     – ¡Ande, señor Director!

     – ¡Por favor, díganoslo!

     Solemne.

     – Señores… Se lo voy a decir.

     – ¡Va a hablar, va a hablar!

     – ¡Callaros, joder, que no escuchamos las palabras de don Eugenio!

     – La misión de la bomba es… Enviar agua hacia la fuente.

     Aplausos. 10 minutos.

     El Director da a luz su siguiente idea.

     – Yo creo que esa bomba, al estar estropeada, debe de repararse con la finalidad de que deje de estar estropeada.

     – ¡Muy bueno, don Eugenio, muy bueno!

     – ¡Chsss!

     – Y la reparará alguien que sepa de bombas…

     – Pues creo que es una buena idea Don Eugenio.

     – Inmejorable.

     – Es que, Señores, siempre he pensado que las reuniones de trabajo se efectúan para tratar temas de trabajo.

     – Axiomático, Don Eugenio, axiomático. Mandaré una nota a “Mundo Empresarial”, para que publiquen su gran idea.

     – Gracias, Rojas. Y ahora que hablas de esa revista, considero que, para pasear por la Fábrica, cambies el ejemplar de 1958 que llevas por otro mas actualizado. Con que sea del año 1989 creo que bastará, ahora que estamos en 2009. Tú, Adolfo, como Jefe de Reparaciones de los equipos, ¿qué opinas?

     El Jefe de Reparaciones, al verse elegido como Supremo conocedor de la bomba, se retrepa en su sillón. Juguetea con la Parker, mira hacia el infinito…

     – Evidentemente… Eh… Evidentemente la bomba ha dejado… eh… de funcionar. ¿Qué es una bomba?… eh… ¿lo sabemos con completa seguridad? Advertimos…eh… advertimos que nos encontramos ante una máquina, una máquina, con numerosos mecanismos que están sometidas a distintos… Esfuerzos. Bien. Si consideramos…eh…eh… Los distintos factores… que pueden provocar unas vibraciones sonoras análogas a arañar una pared… Brrr… ver…brr… brr… (30 minutos de sabia disertación)… Y se construyeron los seis muros que teníamos previstos en la Sección de Fabricación Nº 35.

     Enciende un cigarrillo.

     – Pues… Eh… Evidentemente hemos de considerar que en esa obra se utilizó cemento, ladrillos, arena, albañiles… Claro que no se gastó tanto como en el montaje de la sección de Fabricación Nº 41, en la que colaboré activamente. Recuerdo que el Director General vino un día y preguntó…

     Y les explica, por 578 vez, todo lo que hizo en el montaje de la Sección de Fabricación Nº 35.

     ¿O era la 41?

     – ¿Que sección dijo que era?

     – La 39.

     – Gracias.

     – Sí claro… ¿de qué estábamos hablando?

     Un largo silencio en el que todos bucean en las profundidades de sus agendas para…

     Por fin deciden consultar con la Fábrica alemana que construyó las piezas de la Fuente, allá por el año 1926. Y los alemanes les envían un técnico que habla español, porque sus padres son emigrantes de Murcia. El técnico alemán, después de saludar a la plana mayor de la Fábrica, pide hablar con la persona mas enterada en máquinas, y, al momento, a todos los Cargos Técnicos les surgen problemas por resolver en sus departamentos y se marchan, dejándolo solo. Por fin alguien lo pone en contacto con Vidal que le cuenta todo lo que sabe de la bomba, que es mucho. Y con esta información el especialista confecciona un informe, como si fuera cosa de él, y en alemán, el muy mamón, sabiendo el español a la perfección. Y cobra, por supuesto, 6000 Euros. Don Eugenio, una vez traducido el informe al inglés, por lo que el alemán cobra 3000 Euros, y de ahí al español, 2000 Euros, lo lee con detenimiento, queda pensativo y…

     – Señores, el problema de la Fuente es que la bomba no tenía motor.

     – ¿Y quien le ha dicho a ese técnico alemán que la bomba necesita un motor para funcionar?- pregunta el Ingeniero Jefe de Mantenimiento de Máquinas.

     – Pues cuando el alemán lo dice… Le pondremos un motor a la bomba, a ver qué pasa.

     Y así se hace. Así se hace después de revisar las bombas de las piscinas de los jefes y políticos de la zona.

     Y ese ha sido el glorioso final del problema de la bomba. Y de las mejoras de las Relaciones Laborales que se van a introducir en la Fábrica, según el libro que ha leído El Supremo Director. Al que se le envía el correspondiente informe.

     Pero Don Eugenio no puede dedicarle gran atención, absorbido como está por la lectura del “DECAMERÓN”.

     Deja el libro en su regazo, se toma la medicación contra el infarto y penetra a su gorda mientras trata de vislumbrar otra gran idea. “El ser humano aspira a una vida sexual plena y satisfactoria. De ese modo desaparecen sus traumas, aumenta su creatividad… Es más feliz. Y más productivo.

     ¿Qué tal si…?”

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